ATEMORIZADOS,
TEMEROSOS, INTIMIDADOS.
Hugo
Betancur
Intuyo que todos los seres humanos estamos expuestos a las
vulnerabilidades de nuestros destinos particulares.
Desde la cuna afrontamos los riesgos de la vida con la garantía de
éxito incierta y escurridiza.
Nuestras relaciones pueden fracasar, también nuestros estudios,
nuestros trabajos -fracasamos como el aprendiz de mago que practica incansablemente
sus trucos de ilusionismo atravesando la fatiga y el hastío, apropiándose progresivamente
de la paciencia y la constancia, transformando con la práctica del oficio su impericia
y su ignorancia en ingenio y maestría (él se supera a sí mismo y nos da el
ejemplo de lo que podemos hacer para transformar nuestras mentes y liberarnos
del rótulo de fracasados).
Solo trascendemos nuestro estado de principiantes integrándonos
a la escuela de la vida, asumiendo las asignaturas disponibles, ejecutando las
tareas requeridas -no podemos desfallecer porque no hay suplentes que puedan caracterizar
nuestro personaje.
Tal vez logremos realizar los planes que ideamos y mostrarnos satisfechos
y afortunados como consecuencia, o tal vez veamos como se desdibujan nuestros
proyectos lo que nos lleva a mostrarnos frustrados y desanimados (aplicamos el
término 50/50 de la estadística donde la
probabilidad clásica nos planta ante una posibilidad equitativa de que ocurra
uno de dos resultados posibles, con la favorabilidad fluctuante, tan dudosa
como la culminación del reto de un equilibrista novato de caminar de extremo a extremo
sobre una cuerda floja que se bambolea con su peso.
Nuestras mentes arman el argumento y las imágenes del temor lo
que hace que nos postremos sumisos y monótonos manteniéndolo vigente y
martirizante.
Concebimos una película de nuestras existencias y nos acogemos al
guion elaborado como directores y actores fanáticos, sin atrevernos a modificar
el libreto como lo hacen los escritores virtuosos reescribiendo sus relatos muchas
veces hasta plasmar una trama impecable que no requiere retoques ni añadiduras.
Debemos procesar nuestros temores y entenderlos como distorsiones
de nuestras mentes que interpretan los eventos y las relaciones como amenazas -y
solo son sucesos por resolver.
Cada mente que inventa sus temores debe deshacerlos para
armonizarse a si misma y liberarse de los sufrimientos que se ha impuesto.
Hugo Betancur (Colombia)
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