CAMBIAR O NO CAMBIAR:
¡he ahí el dilema!
Los procesos de percepción pueden ser afectados por
la fijación de nuestras mentes en ideas, creencias preestablecidas o en lo que
llamamos "nuestros proyectos de vida".
Empecinados en mantener las imágenes o expectativas
adoptadas previamente como un esquema o un guion en nuestras mentes, podemos
desdeñar o ignorar lo que aparece ante nuestros ojos o lo que nos trae el presente.
O podemos pretender que las manifestaciones de la vida cambien para que se
acomoden a nuestros moldes y requisitos.
Sin embargo, nuestras acciones y relaciones del
pasado ya conformaron unas situaciones como consecuencia. Y es lo que
experimentamos, aunque no lo hubiéramos previsto y a pesar de que pueda
causarnos pesadumbres, sufrimiento o conflictos.
La vida es movimiento incesante y nuestras
representaciones en su escenario son sólo los papeles transitorios que
realizamos en nuestra interacción con los demás actores.
Asumimos nuestros papeles o roles sin darnos cuenta
o con una atenta conciencia sobre lo que hacemos y sobre lo que otros hacen; y
los interpretamos tan vertiginosamente que después no podemos recuperar
su huella en nuestra memoria, o tan lentamente que a medida que transcurre el
tiempo tendemos a retraerlos como fragmentos o porciones de episodios
inacabados que intentamos reconstruir en nuestras mente cuando ya no es posible
porque los otros acompañantes han abandonado los escenarios comunes y no pueden
regresar.
Muchas de nuestras vivencias las hemos perdido en
la bruma del pasado. Sin embargo, los momentos o eventos de transición en que
hemos logrado establecer cambios son habitualmente para nosotros referencias o
señales que podemos avizorar y distinguir desde la distancia mientras
descontamos el trayecto que hemos venido a recorrer.
Los cambios son nuestras decisiones transformadas
en acciones. Podemos entender que los realizamos debido a un propósito previo y
a un ejercicio de la voluntad –y tal vez porque aplicamos algún destello de
conciencia que nos impulsa.
Muchos predicadores y mensajeros de utopía nos han
insistido en que cambiemos nuestros pensamientos de negativos a positivos, de
pesimistas a optimistas, de conformistas a progresistas. Sólo es posible
cambiar nuestros pensamientos si cambiamos nuestra mentalidad, la información
que utilizamos para relacionarnos con la vida.
Podemos recordar que las aguas estancadas se tornan
turbias. Nuestras mentes estancadas también. Podemos aprender de los ritmos de
la naturaleza en sus procesos de cambio y reorganización; y podemos emprender
nuestros cambios imperativos cuando nos descubrimos lánguidos, fatigados,
rutinarios e infelices porque todas esas manifestaciones nos advierten que no
hemos cumplido los aprendizajes adecuados ni la sincronicidad vitalizante.
Hugo Betancur (Colombia)
____________________________________________________________________
Otras ideas
de vida en:
https://ideas-de-vida.blogspot.com/
https://pazenlasmentes.blogspot.com/
Este blog:
https://hugobetancur.blogspot.com/
