Vistas de página en total

domingo, 12 de abril de 2026

Jeff Foster: CÓMO SUCEDE LA VERDADERA SANACIÓN.



Jeff Foster:

CÓMO SUCEDE LA VERDADERA SANACIÓN


    “Si sacas lo que está dentro de ti, lo que sacas te salvará. Si no sacas lo que está dentro de ti, lo que no sacas te destruirá.”

                                                   Jesús, Evangelio de Tomás
 

En la niñez, a muchos nos enseñaron que ciertos sentimientos, ciertas sensaciones corporales, urgencias e impulsos “no estaban bien” sentirse o expresarse, y ni siquiera pensarse. Nos enseñaron que éramos pequeños, pecadores, culpables y que estábamos separados del Amor Divino; rotos, sucios y mortales. Y que debíamos purificarnos para volver a estar completos.

 

Siendo niñas quizás nos enseñaron que nuestro enojo, nuestros deseos poderosos, resistirnos o desafiar, o nuestros sentimientos sexuales no eran algo correcto, no eran naturales, estaban mal, o eran algo enfermo, o pecaminoso, peligroso, vergonzoso o “impropio de mujeres”. 

 

Como niños tal vez nos enseñaron que no estaba bien sentir tristeza, o expresar nuestra vulnerabilidad, nuestros miedos y dudas, nuestras angustias y anhelos. Que si lo hacíamos, si mostrábamos nuestro ser auténtico, seríamos castigados, o ridiculizados, comparados con otros; o simplemente rechazados, olvidados, que se burlarían de nosotros, o nos abandonarían.

 

Esconder nuestros sentimientos, convertirnos en algo que no somos, crear una “persona” para poder ganar amor o aprobación, se convirtió entonces en un asunto de supervivencia.

 

Así que de jóvenes, de una manera brillante y creativa hicimos lo que pudimos para empujar, reprimir, silenciar o destruir nuestros pensamientos y sentimientos ‘peligrosos, amenazantes, y negativos’, privando así a nuestro verdadero ser, y creando una falsa máscara para agradar al mundo y evitar el castigo y el ridículo.

 

Como un asunto de vida o muerte aprendimos a distraer a otros de la “oscuridad” de nuestra alma.  Los sentimientos de culpa, miedo y de odio hacia sí mismos no resueltos de nuestros padres fue internalizado en nosotros, y ahora, en un sentido más profundo, sentimos vergüenza de quien nosotros fuimos. 

 

Fingimos ser fuertes cuando nos sentíamos débiles. Fingimos ser positivos cuando nos sentíamos negativos. Seguros cuando teníamos dudas. Felices cuando sentíamos un profundo sentimiento de desesperación. Fingimos ser serios, maduros y llenos de dicha cuando en secreto nos sentíamos demasiado jóvenes e inocentes, con ganas de jugar y medio tontos por dentro.

 

Incluso hoy en día, tal vez sentimos que existe algo erróneo en nosotros, en lo más profundo. Los sentimientos ‘inaceptables y oscuros’ aún supuran dentro nuestro, en lo profundo del inconsciente, drenando nuestra energía vital y nuestro espíritu, haciendo que nos sintamos cansados, deprimidos, letárgicos, ansiosos y desconectados de la vida y de los demás. 

Los sentimientos no sentidos y reprimidos pueden resultar destructivos, y sembrar el caos en nuestro sistema inmune, alimentando todo tipo de enfermedades mentales y físicas, causando comportamientos inconscientes, adicciones, ansiedad, incluso depresión suicida. 

 

Quizás simplemente nos sentimos “muertos vivos” y no sabemos por qué. En el mismo grado en que huimos de nosotros, huimos también de la vida.

 

La sanación puede ocurrir cuando, en la presencia de un amigo con el que nos sentimos seguros, o un terapeuta, o la presencia de Dios, las montañas, la vastedad del océano, o incluso una mascota amiga, podemos encontrar el coraje de dejar que la persona se ‘quiebre’ y reconectar con las partes rechazadas de nosotros mismos. Cuando permitimos que esas energías divididas en las sombras salgan a la Luz de la Consciencia.

 

Tal vez tomemos el riesgo de sentirnos más incómodos, más temerosos, más rechazados e indignos, más enojados, y a sentir más caos que nunca. Tal vez tomamos el riesgo de vernos a nosotros mismos, y ser vistos también. A perder la imagen. A salir de nuestros escondite.

 

El caos reprimido, el desorden, la “víctima”, el niño perdido y sin amor, puede volver a fluir, y esta vez, en vez de ser recibido con culpa y juicios, ser ridiculizado y atacado, esta misma energía recibe amor, respiración, comprensión… le damos la bienvenida, y nuestra atención y curiosidad.

 

Todo el poder vital atrapado dentro de estas emociones reprimidas puede vertirse en nuestro cuerpo nuevamente; toda la creatividad del enojo, la angustia, la culpa… el miedo y la alegría ahora nos pueden energizar, inspirar, hacernos sentir completos, poderosos y vivos nuevamente. 

 

Las energías que antes amenazaban con destruirnos (nuestra rabia, miedos, pena, nuestros deseos más extraños y creativos) ahora pueden convertirse en nuestros más grandes maestros, amigos y guías, siendo nuestra fuente de nutrición.

 

Mientras tiene lugar la reintegración de la sanación, quizás gritemos, temblemos, lloremos, sudemos, digamos nuevas y sorprendentes palabras, o caigamos al suelo. Quizás parezcamos desastrosos, rotos, salvajes y “locos”. Quizás sintamos y pensemos cosas que parecen “no ser nosotros para nada”. Tal vez sintamos que estamos a punto de morir, o volvernos locos, o perdernos completamente. 

 

Las personas que imaginamos que eran nuestros amigos quizás huyan del caos, o lo culpen, o traten de “salvarnos” (para salvarse a sí mismos de su propia incomodidad). Nuevos amigos, nueva familia, nuevos amantes, tal vez lleguen para apoyarnos en nuestro proceso, para estar presentes con nosotros mientras nos quebramos y volvemos a unir nuestras partes, y nos enamoramos de nuestra parte salvaje nuevamente. Mientras volvemos al Paraíso.

 

En el medio de la crisis de sanación, sentimos nuestros pies en el suelo. Respiramos. Permitimos que antiguas y poderosas energías se muevan a través nuestro, como un cielo ancestral que contiene una tormenta. Confiamos en el cuerpo y sus misterios. Recordamos nuestra capacidad divina, cuánta vida podemos contener: lo doloroso y lo placentero, lo violento y lo amoroso, lo positivo y lo negativo, lo sagrado y lo profano. 

 

Todos los pensamientos y sentimientos tienen un hogar en nosotros. Todas las partes nuestras son dignas de amor, sagradas y naturales. Somos libres, poderosos y estamos completos, incluso cuando nos duele y nos sentimos pequeños. Nuestra vulnerabilidad nunca fue un pecado o un símbolo de ‘debilidad’.

 

“Supéralo” es la mentira más grande de todas. 


Sí, podemos abrazarlo todo, desde la alegría más grande hasta la desesperación más profunda: este es nuestro verdadero Poder. Como una madre sosteniendo a su recién nacido. Como la Tierra, sosteniéndonos ahora.

 

Jeff Foster

Fuente de este texto:

https://transformacion-interior.com/blog/jeff-foster-como-sucede-la-verdadera-sanacion

 

_______________________________________________________________________

   Otras  ideas  de  vida  en:     

http://ideas-de-vida.blogspot.com/ 

 

http://pazenlasmentes.blogspot.com/

 

http://es.scribd.com/hugo_betancur_2

http://es.scribd.com/hugo_betancur_3

 

                 Este blog:                    

  

http://hugobetancur.blogspot.com

El entramado de nuestras mentes

                                                                                          Graffiti en Amsterdam. Foto de Diana Valderrama. 

Razones, pretextos, elecciones…

 

EL ENTRAMADO DE NUESTRAS MENTES

 

Hugo Betancur

 

Es posible que nuestra percepción inmediata y directa de lo que vemos o experimentamos nos pueda permitir una comprensión temprana de “lo que es”, si somos consecuentes con los efectos y afectaciones que provoca en nuestras mentes -imágenes súbitas como una lluvia fuerte que se desata, como un trueno que escuchamos o como un rayo que vemos, como una situación o circunstancia que presenciamos o que nos es contada, o como los comportamientos o acciones de otros seres humanos.

 

Ese flash o imagen fugaz aviva nuestra percepción inicial. Esa imagen impresiona nuestra mente como una gran fotografía llena de detalles y de colores que captamos en su plenitud rotulándola con frases o palabras, contundentes o drásticas o trágicas para cualquiera de nosotros –“se murió”, “se fue”, “me dejó”, "la perdí” o "lo perdí”, “se terminó”-, o en contraste, con frases o palabras alegres, optimistas, motivadoras –“nació”, “regresó”, “está conmigo”.

 

En ese ínterin o umbral de la percepción al razonamiento podemos observar los sentimientos y emociones que cada incidente efímero suscitó en nosotros –los datos de la intuición que desechamos habitualmente- y podemos decidir inteligentemente nuestra comprensión ajustándonos a las situaciones. "Lo que fue" no podrá ser deshecho.

 

Sin embargo, acostumbramos a desplazar la resolución de "lo que es" en su momento y seguimos después un proceso de pensamiento inducido por “lo que fue” o “lo que pasó”, implicándonos en una revisión retrospectiva dispendiosa. Obstinados, resistiéndonos a transigir y a fluir, enfocamos la atención de nuestras mentes en lo sucedido -relaciones, seres vivos y móviles representándose a sí mismos, naturaleza, estructuras físicas- y dilatamos nuestro tiempo psicológico.

 

Hacemos unas interpretaciones posteriores que surgen de la información que tenemos, del archivo de la memoria, donde cada uno de nosotros ha recopilado, o compendiado, o inventariado sus ideas, creencias y recuerdos a su manera y lo ha adaptado a una identidad que presume como sí mismo –“yo pienso”, “yo creo”, “yo siento”.

 

Esa identidad que conformamos en la línea de la vida que nos corresponde y que constituimos como nuestro yo, es un personaje que expresa, desde su condición humana, nuestros patrones mentales con que pretendemos definir y captar lo exterior –y tal vez establecer o tratar de imponer nuestra idiosincrasia y nuestras ideas particulares y exclusivas.

 

Filtramos o discriminamos las acciones de otros según nuestros juicios y elecciones y determinamos qué debió o debe ser o pasar según nuestros requisitos y designios.  Muchas veces nos erigimos como clasificadores y actuamos quizá como los porteros de los edificios y las empresas, o como los agentes de aduanas, o como quienes programan reuniones, calificando quienes cumplen nuestras normas para que puedan pasar nuestro control y quienes deben ser excluidos porque carecen de los atributos exigidos.

 

Después de esa percepción instantánea que tenemos de cada acontecimiento, establecemos nuestras interpretaciones mentales según nuestros guiones de vida y nuestros planes o proyectos. Hacemos alguna de dos elecciones: decidimos abrirnos a la comprensión propiciada por nuestra percepción atenta o nos confinamos en   los juicios, muy lentos, que podrán culminar en nuestras sentencias absolutorias o condenatorias mas no en una conciliación liberadora.

 

En ocasiones fragmentamos o distorsionamos o desmenuzamos los hechos con la pretensión de cotejarlos con los moldes de realidad propia y subjetiva que elaboramos y nos enredamos en un entramado de pensamiento conflictivo que nos disocia de otros seres humanos y nos sumerge en crisis mentales que cargamos con frustración, pugnas, quejas.

 

¿Qué podemos reclamar o reprochar a otros, que también han elaborado minuciosa o rudimentariamente su personaje y que lo representan con sus propios libretos y mentalidad, siguiendo sus ambiciones, o sus metas, o los que denominamos ideales y sueños, o plantándose ante la vida como conquistadores potenciales que deben vencer y superar a otros y volverlos sus sirvientes y proveedores de placer, cuidados, obediencia ilimitada? ¿Qué podemos reclamar o reprochar a quienes cumplen sus papeles de honrados y sinceros seres humanos que resguardan celosamente su autonomía y su libertad y que temen los compromisos? ¿Qué pueden otros reclamarnos o reprocharnos cuando no nos ajustamos a sus expectativas e ilusiones?

 

Cada observador fija su mirada en el mundo de afuera y lo asimila o lo reprueba según los contenidos de su mente y según sus propósitos.

 

Podemos considerar que las realidades convenientes que codiciamos alcanzar son inciertas por su carácter cambiante e inestable y que también las ilusiones son inciertas porque son sólo fragmentos de pensamiento, volátiles e insustanciales.

 

Nuestras relaciones nos acercan y asocian a otros cuando las establecemos desde nuestra libertad, nuestra afectuosidad y nuestra integridad -con la esperanza de obtener reciprocidad sincera. Las relaciones que establecemos desde condiciones de necesidad y carencias nos llevan a depender de otros y a experimentar la separación en cualquier momento imprevisto.

                                                                                       

  Hugo Betancur (Colombia)

 

______________________________________________________

 

[La palabra ilusión viene del latín illusio, -ionis 'engaño'. Cuando no se manifiesta aquello que fantaseamos como realizable, afirmamos con lucidez que nos sentimos desilusionados o desengañados -nos liberamos de la ilusión y sufrimos la frustración concerniente que nosotros mismos hemos causado].

___________________________________________________


   Otras  ideas  de  vida  en:     

http://ideas-de-vida.blogspot.com/ 

 

http://pazenlasmentes.blogspot.com/

 

http://es.scribd.com/hugo_betancur_2

http://es.scribd.com/hugo_betancur_3

 

                 Este blog:                    

  

http://hugobetancur.blogspot.com

domingo, 5 de abril de 2026

La religión del ego


                                                                                            

LA RELIGION DEL EGO

 

Hugo Betancur

 

La religión más extendida en el mundo es la del ego. Sus oficiantes se erigen a sí mismos como individuos excepcionales que promueven el culto a su personalidad, o a su comunidad religiosa, o a su cultura -asumen que los otros deberán ensalzar y reverenciar su identidad particular o la colectividad a la que pertenecen y exaltan un yo o un nosotros que establecen como mejor que los demás. 

 

Las lideres, alabados por sus siervos como carismáticos, utilizan  sus religiones del ego como instituciones de poder disponiendo de las  inmensas y suntuosas construcciones que son sus iglesias, sus templos, sus mezquitas, sus plazas, donde masas de creyentes se regodean celebrando sus ritos bajo la orquestación de esos astutos maestros de ceremonias -los que más saben y los que más autoridad y mando han conquistado- quienes debutan enfundados en sus hábitos costosos y exclusivos, en ocasiones ribeteados con hilos dorados y bordados con imágenes o símbolos que destacan sus jerarquías mundanas.

 

Recitan o promulgan mensajes provenientes de libros a los que atribuyen una procedencia sagrada o divina, o de los libros doctrinarios de sus religiones que interpretan a su modo o acomodados a la funcionalidad de sus predicaciones y discursos declarándose al unísono infalibles emisarios de sus dioses.

 

En las religiones del ego, sus exponentes también hacen sus representaciones públicas o desde los edificios de gobierno, o desde sus palacios, o desde sus búnkeres, los encumbrados políticos, los fieros e implacables dictadores, los condecorados generales que deciden a quien intimidar y a quien atacar -todos estos personajes se rotulan como salvadores de la civilización, de sus países, de las instituciones que manejan a su modo para su lucro y para saciar su codicia (como el muñeco Bibendum de Michelin aparecen pletóricos y arrogantes en sus discursos y en sus poses habituales).

 

También los ególatras ejercen sus métodos de avasallamiento en sus hogares, en sus recintos privados, en sus relaciones afectivas, sociales y de trabajo o empresa. Personifican ese ego y lo exaltan ante otros especialmente en los eventos públicos donde destacan y magnifican su exigua importancia personal y su agigantado narcisismo.

 

La doctrina de esta religión del ego está fundamentada en los pilares imperiosos de la culpa, el castigo, la dualidad éxito y fracaso, y la separación -bajo los dogmas que aplica el ego, la integración no es posible y la afinidad entre seres humanos es una utopía que derriba el paso del tiempo.

 

Los ególatras pregonan la existencia de  dos categorías de seres humanos: los que dominan, escalan y lideran, voceando que se han hecho triunfadores por sí mismos, gracias a su inteligencia, a sus esfuerzos y a su personalidad arrolladora -aunque otros les hayan aportado sus recursos y su energía para catapultarlos hacia sus cimas- y los demás, los elementales que superviven sin mentores, con una educación precaria que limita su acceso a trabajos y posiciones privilegiadas y rentables, minimizados por quienes los emplean como sus trabajadores aunque los tratan como sus sirvientes.

 

Los instrumentos de los devotos de esta doctrina del ego, son la supremacía, las imposiciones, los chantajes y los condicionamientos; el ambicionado dominio sobre otros ha de ser alcanzado llevándolos a la sumisión y al sacrifico.

 

Los súbditos del ego se acogen a sus preceptos básicos: alguien debe prevalecer y alguien tiene que asumir el papel de víctima, alguien debe mandar o ser mandado, alguien debe pagar una penalización por su acciones -lo que equivale al pecado y castigo establecido por las otras religiones-, muchos deben ser obedientes a la voluntad de quien remonta alturas para hacerse ver y admirar, alguien debe maquinar y alguien debe permitirlo.

 

Como los demonios clásicos llevan a sus infiernos al final de sus vidas a quienes han obrado mal en su nombre, el ego recompensa a sus adoradores con malestar y frustraciones -siempre resultan insuficientes las conquistas de cada uno y no es posible realizar las ilusiones que las mentes persiguen obsesivamente pues cada quien manifiesta y elabora con desmesurada avidez sus objetivos, lo que en muchas ocasiones crea pugnas y adversarios que frustran los planes particulares.

 

Sin embargo, las ambiciones de estos ególatras practicantes presentan demasiados obstáculos en este mundo enmarañado: es demasiado difícil atesorar sin la provisión de otros y las ganancias genuinas y justas no llegan por la aplicación de pensamientos positivos e ideales de visualización sino porque tengamos méritos para recibirlas o porque en función del destino de cada uno sea posible lograrlas.

 

No hay felicidad en las relaciones interesadas y aventureras de los egos, porque los planes  de progreso están asentados sobre el despojo a otros, o sobre la lucha para superarlos, o sobre la utilidad que nos brindan satisfaciendo lo que llamamos nuestras necesidades -algunas las nombramos necesidades básicas humanas, lo orgánico y lo material, y otras constituyen lo psicológico, que nos aprovisionarán otros: "te necesito", necesito que me des tu amor", "sólo tú puedes darme lo que me falta" (aprovisionamiento, compañía, cuidados, protección, asistencia, seguridad, placer).

 

La felicidad que el ego persigue aparece fugazmente y luego se esfuma como la llama de una cerilla. Es sustituida por formas mentales agobiantes: el sufrimiento, el autosaboteo, la infelicidad, la incertidumbre. 

 

El sufrimiento es la recompensa paradójica que el ego ofrece a sus masas de fervientes seguidores.

 

La religión del ego no se parece en nada a las religiones inspiradas desde el Cielo, basadas en el amor y la unidad.

 

La del ego es la religión de la tierra, fundada sobre el ataque, la separación, el culto a la personalidad y los dogmas, la negatividad, la destructividad, la depredación.

 

La del ego es una religión de amos y sirvientes, de ganadores y perdedores, de sombrías y fanáticas jerarquías que imperan en sus territorios de poder con sus instituciones y recursos de control -algunas se tornan vitalicias y las demás son removidas por otras que las superan en astucia y en pactos de mutuo favorecimiento.

 

Todas las demás religiones instauradas aportan sus líderes y sus masas crédulas y doblegadas a la religión del ego que las supera y las subyuga.

 

La espiritualidad de cada uno, con nuestro libre albedrío y nuestra evolución a través de las existencias, trasciende todas las ilusiones de los personajes que representamos, de los escenarios donde nos consumimos sacudidos por nuestros egos y de los tiempos con que medimos nuestras historias.

 

Hugo Betancur

____________________________________________________________

    Otras  ideas  de  vida  en:    

http://ideas-de-vida.blogspot.com/

 

http://pazenlasmentes.blogspot.com/

 

https://es.scribd.com/user/80275273/hugo-betancur-2

 

https://es.scribd.com/user/123832643/Hugo-Betancur

 

                  Este blog:                    

 

https://hugobetancur.blogspot.com/