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jueves, 23 de abril de 2026

Celos que provienen de creencias y tradiciones.



 LOS CELOS QUE NUESTRAS CREENCIAS 

Y APEGOS HACEN POSIBLES

 

Hugo Betancur


 En nuestra civilización occidental hemos sido educados según las tradiciones y creencias de nuestros grupos familiares y sociales. Muchas de esas características tienen sus fundamentos en las culturas judeocristianas que imponían la conformación monogámica en la relación de la pareja y que sancionaban drásticamente la desobediencia a este condicionamiento; basaban esta restricción en mandatos religiosos y en propósitos de unidad y progreso familiar.

 

Habitualmente en los períodos iniciales de las relaciones especiales, cada participante proyecta unas expectativas respecto al otro y le asigna unas funciones que debe cumplir. En ocasiones, esto es expresado verbalmente y con mucha claridad; otras veces, quien lo concibió presume o supone que sus aspiraciones serán cumplidas por su pareja espontáneamente y que no es necesario instruirla sobre esas condiciones y pautas de comportamiento que le ha fijado.

 

Esas relaciones preliminares tienen atributos y encantos peculiares para cada uno. Si la intención es romántica, los participantes entran en un estado de enamoramiento: son impresionados gratamente por quien aparece frente a ellos y se sienten embelesados por las situaciones plácidas que vislumbran.

 

El enamoramiento no es amor. Es una percepción de complacencia temporal que da paso a las expresiones de dualidad de cada uno de los actores. Las personalidades van mostrando poco a poco sus rasgos particulares, sus inclinaciones y preferencias, sus dones y sus limitaciones. Los días cálidos y coloridos son reemplazados por días nebulosos y lluviosos. No es posible la fusión de dos que son diferentes –ni siquiera de dos que parezcan identificados en torno a creencias y propósitos-; la vida solo permite los espejismos bajo ciertas condiciones transitorias y cada ser vivo debe acogerse a las alternativas de su propia existencia.

 

El enamoramiento cede su lugar a la realidad que retrata a cada uno tal como es a través de sus acciones y comportamientos. La luz abundante que entra por las ventanas descubre los aposentos que la noche ocultaba. Ahora se imponen como prioritarias las experiencias compartidas y los participantes evalúan los resultados.

 

Los seres humanos que conforman una relación como pareja son motivados por muchas razones, conveniencias, ideales, sentimientos, intereses, que a veces engloban erróneamente bajo la definición de amor.

 

Podemos entender que quien ama es respetuoso, acogedor, solidario, protector, tolerante, sincero; no subyuga al otro ni cede su libertad porque reconoce la sabiduría del libre albedrío.

 

El amor no tiene polaridades ni opuestos, solo es. Lo que llamamos sentimientos sí tiene sus contrastes: “hoy te quiero pero mañana podría no quererte”, “hoy me siento bien contigo pero mañana podría sentirme mal”, “hoy me gustas pero mañana podrías no gustarme”. Los sentimientos y los afectos dependen de nuestra satisfacción o de nuestra insatisfacción, de las circunstancias. Nuestras reacciones de agrado y conformidad son una manifestación de que hemos sido halagados o servidos.

 

Cuando las personas establecen sus relaciones de pareja emprenden una observación continuada mutua y pueden convivir o compartir más asiduamente; se tratan y se revelan o descubren para consolidar su vínculo progresivamente o para marchitarlo.

 

Los celos en las relaciones de pareja

 

El matrimonio es un nexo ante la sociedad en un ceremonial de iglesia o en una dependencia pública. Dos que se casan se comprometen a cumplir unos requisitos de moralidad entre los que destacan la monogamia y la fidelidad a la pareja –ambos conceptos se complementan (“fidelidad” viene de la palabra latina “fide” que significa lealtad). Dentro de la seriedad asumida con el vínculo, los dos se acogen a cumplir esos requisitos. Uno de ellos puede entrar en conflicto cuando se da cuenta que el otro los quebrantó -si ciertamente los incumplió y si es posible comprobarlo con evidencias, la respuesta anímica de malestar es normal. Psicológicamente podemos entender que esto motiva una reacción afectiva y emocional y que puede presentarse una crisis como consecuencia. Posiblemente esto sirva como precedente y quizá la relación tendrá modificaciones; el incidente los sacude y los obliga a reacomodar sus roles; ya no pueden seguir como antes porque algo imprevisto los confronta y debe ser resuelto por los dos. Quien se siente afectado por el evento puede sentir inestabilidad y manifestar incertidumbre.

 

Respecto a las relaciones de pareja entre un hombre y una mujer, podemos dar al término “celar” estos significados: restringir, vigilar, ejercer control para comprobar que el otro o la otra no se han involucrado en una relación distinta a la prevista.

 

Los celos reflejan posesividad, apego, desconfianza. La otra persona ha sido incorporada en la relación como un complemento requerido y le ha sido confiada la misión de compañero exclusivo; no se le concede permiso ni opciones de apartarse del proyecto trazado. 

 

Los celos pueden aparecer ocasionalmente sin causar desequilibrio y solo como un comportamiento incidental poco significativo; o pueden persistir y volverse un rasgo obsesivo y propiciador de desastres. Reitero: si no ha habido transgresión al compromiso de fidelidad y monogamia, la actitud de quien cela por temores imaginarios es una distorsión de la realidad. Esta fantasía debe ser entendida y desechada por esa persona porque obstaculiza la relación armoniosa de la pareja.

 

Si los celos son una respuesta ante hechos indiscutibles de una relación satélite actual y no disuelta, con los mismos componentes de intimidad, sensualidad y galanteo en otro escenario, los miembros de la pareja en conflicto deben decidir qué hacer y realizar cambios que les permitan ahuyentar la hostilidad y la frustración tormentosa que amenaza separarlos. Creativamente, deben restaurar el equilibrio alterado, tanto si convienen proseguir la relación como si optan por romperla. Sobran allí las culpas y las condenas –esos no son instrumentos del amor si está presente y al ego solo le servirán como justificaciones y cargas que tornan mezquinos a sus adeptos.

 

La solución no debe ser pospuesta. Pueden atravesar la adversidad sin declararse adversarios. La permanencia o la partida deben ser asumidas sin resentimiento, sin ideas de venganza, con una disposición de comprensión y de liberación. Han llegado los emparejados a una bifurcación del camino y deben decidir cuál de las rutas tomar: no es posible caminar por dos senderos diferentes al mismo tiempo; allí donde el amor no congrega, los seres humanos establecen sus conquistas precarias y sus brumosos reinos de utopía.

 

Hugo Betancur (Colombia)

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Comentario adicional: expongo como muestra de celotipia 

un tema de una balada muy popular del siglo pasado:

CELOS

Canción en la voz de Camilo Sexto


“Siento celos,

es seguro que son celos,

el amor es más tranquilo,

tan tranquilo como un beso.

Siento celos,

que es igual a decir miedo,

¿y por qué no?, tal vez sin celos

nuestro amor no sea completo.

Celos, de una sombra de tu pasado

que se acuesta a tu lado

entre mi amor y tu cuerpo.

Siento celos,

ni de macho ni cornudo,

simplemente de amor puro,

de tristeza y desconsuelo.

Celos de los ojos de mi amigo

del saludo de un vecino

y del forro de tu abrigo.

Celos, ese dulce sufrimiento

que te quema a fuego lento

que me hace tu enemigo

Siento celos,

y de ser un buen amante,

me he convertido en tu sombra,

en tu espía, en tu sabueso.

Siento rabia,

que es igual a sentir celos,

de que notes en mi cara

el maldito amor que siento.

Celos cuando escucho una llamada,

según tú, equivocada,

y me dices ahora vuelvo.

Celos de los ojos de mi amigo,

del saludo de un vecino

y del forro de tu abrigo.

Celos, ese dulce sufrimiento,

que me quema a fuego lento,

que me hace tu enemigo.

Celos de los ojos de mi amigo,

del saludo de un vecino

y del forro de tu abrigo.

Celos, ese dulce sufrimiento,

que me quema a fuego lento,

que me hace tu enemigo.

Siento celos...”

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[ILUSIÒN. La palabra ilusión viene del latín illusio, -ionis 'engaño'. Cuando no se manifiesta aquello que fantaseamos como realizable, afirmamos con lucidez que nos sentimos desilusionados o desengañados -nos liberamos de la ilusión y sufrimos la frustración concerniente que nosotros mismos hemos causado].

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domingo, 19 de abril de 2026

Cambios o rutinas: podemos progresar, o podemos quedarnos estancados.



CAMBIAR O NO CAMBIAR, ¡HE AHÍ EL DILEMA!


Hugo Betancur

«¿Ser o no ser? Esa es la cuestión: ¿Es más noble para el espíritu sufrir los golpes y las flechas de la fortuna adversa, o tomar las armas contra un mar de problemas…?».

Hamlet, Acto III, Escena I [Ser o no ser]

William Shakespeare (1564-1616).

 

Solo la vida trae las respuestas que nos corresponden a cada momento, mostrándonos los contrastes de la ambigüedad: una felicidad o satisfacción sostenida, o su complemento, una infelicidad, una fatiga y una insatisfacción persistente y punzante que nos dice: "Cambia de escenario, de relaciones y de hábitos porque no estás en paz y porque tu alegría es solo situacional -ligada a las distracciones en que te empeñas para presumir una felicidad incierta que no debes haber alcanzado aún porque te muestras decaído y pesarosamente vulnerable".


     En su trayectoria, en muchas ocasiones, cada uno de nosotros es abandonado o debe abandonar escenarios o relaciones establecidas porque los nexos son resquebrajados por las rutinas o por las expectativas desmesuradas que trazamos a otros o que nos trazan -lo que a la larga se convierte más en un yugo y en una escabrosa e imposible interacción que en una fluida y amorosa convivencia de acompañamiento y mutualismo, compensadora, motivadora y sincera a la vez-, por lo que los ciclos de muchas relaciones deben ser cerrados.

 

Si nuestras vidas se convierten en una monotonía de horarios y acciones obligadas de supervivencia, entonces hemos asumido comportamientos de esclavos, o de parejas sometidas, o de enajenados fans (seguidores).

 

Cada uno de nosotros dispone de una sola vida, la suya propia. En ella descubre un camino por recorrer con muchas bifurcaciones inevitables donde el requisito para poder seguir avanzando es adoptar alguna elección que excluye otras opciones.

 

Para saber si cumplimos certeramente la jornada, debemos darnos cuenta de que el paisaje aparece diferente. Aunque muchos viajeros conocidos sigan acompañándonos, aparecen otros distintos y vemos que algunos rasgos de lo que es la representación de nuestra vida muestran también visos de cambios que nos hemos propuesto.

 

Lo demás es solo la ilusión reverberante de la vida: la percepción nos muestra el mundo que hemos inventado y nuestras mentes lo interpretan según las limitaciones y la sensibilidad de que dispongamos en todo efímero instante, y según las atribuciones que conceda el protagonista que los esté viviendo -dejando que impere el ego con sus dramas sutiles de manipulación, teatralidad y apego con que pretende subyugar, o dejando que presida el ser con su serena generosidad, tolerancia y desapego que permite la libertad como una condición esencial.

 

Cuando no entendemos algo con un enfoque antiguo que se repite y se repite sin nuevos aportes, esto nos indica que estamos estancados y que es adecuado e inteligente modificar nuestras mentes dándoles un conocimiento diferente. Podemos resolver estos interrogantes: ¿Nos es posible cambiar?, ¿Es necesario hacerlo?, ¿Es útil?

 

Tal vez esos logros que pretendemos alcanzar en la vida no sean cuestión de cantidad -lo acumulable, lo que podemos mostrar como inventario jactancioso o competitivo-, sino aquello que nos representa alguna calidad de comprensión o entendimiento sobre las relaciones y fenómenos que tenemos ante nosotros a cada momento.

 

Para describir los cambios mientras recorremos senderos que nos comunican con otros lugares y entornos de seres vivos, aludo al símil de ascender una montaña que posiblemente tenga como imagen la montaña de la vida y donde quizás el escalador sea cada uno de nosotros tratando de alcanzar un sitio que le permita una panorámica más amplia sobre la perspectiva que se extiende ante sus ojos, si es que tiene interés en otear y si es que ha decidido no ser un viajero ensimismado y distraído más. Y tal vez no sea una prioridad estar más altos que otros sino alcanzar una visión que nos muestre la vida como algo grato, o que, si nos parece cruda y dolorosa, al menos podamos comprender o aceptar su inevitable engranaje en movimiento.


     Tal vez intentemos describir con palabras el itinerario que cualquiera de nosotros haya recorrido protagonizando los roles y la crónica de su destino. A muchos, a veces, nos asalta alguna consideración de satisfacción por aprendizajes obtenidos o por relaciones que conservan su respetuosa y cálida interacción a medida que la cuenta de los años avanza.

 

Posiblemente el viajero más sabio sea aquel que no desiste de preservar la fortaleza y el ánimo benevolente en su jornada, aunque los acontecimientos y las relaciones lo sacudan, experimentando circunstancias contrastantes, unas con tintes de cruda tragedia y otras con algún trazo de alegría o felicidad -y las dos son sólo polaridades de su historia con su etérea trascendencia y vulnerabilidad siempre presentes.

 

Hugo Betancur (Colombia)

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ACCIONES POSITIVAS PARA CADA UNO

TRANSIGIR. La palabra transigir ha sido definida gramaticalmente como un verbo transitivo. La palabra transigir proviene del latín transigĕre, que significa "hacer pasar a través", "llevar a buen fin", "concluir un asunto" o "permitir que algo se lleve hasta el final"].

CONCILIAR. La palabra conciliar proviene del latín conciliare, que significa componer, ajustar ánimos opuestos o reunir, derivado a su vez de concilium ("asamblea", "convocatoria conjunta")].

ATRAVESAR. Atravesar es un verbo irregular (se conjuga como acertar) que significa pasar de un lado a otro, cruzar un espacio, penetrar un cuerpo, o experimentar una situación, generalmente difícil. Puede usarse de forma intransitiva ("atravesar por una crisis") o transitiva ("atravesar la calle").

EMPATIZAR. Empatía.

La palabra empatía procedente del griego antiguo “empátheia”, significaba pasión. Actualmente podemos entenderla como una percepción mental de los sentimientos, conducta, ideas, posturas intelectuales, de otros. Cuando logramos empatizar, reemplazamos nuestros juicios por actitudes de comprensión.

https://etimologias.dechile.net/

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lunes, 13 de abril de 2026

Jeff Foster: "Divino suicidio".

 


Jeff Foster


“DIVINO SUICIDIO:

una caída depresiva como llamada a un despertar”.

 

[Por favor compartan este ensayo con cualquiera que crean pueda beneficiarse con esta perspectiva distinta respecto a la depresión, el suicidio y el despertar].

 

“Llévame hacia Cypress Hill en mi auto. Escucharemos hablar a los muertos. Es allá donde hablan. Murmuran como pájaros en Cypress Hill, pero todo lo que dicen es una palabra, y esa palabra es "vivir", dicen "¡vivir, vivir, vivir, vivir, vivir!" Eso es todo lo que han aprendido, es el único consejo que pueden dar. Sólo vivir. ¡Sencillo! Una instrucción muy sencilla..."

                          De 'Orpheus Descending', Tennessee Williams

 

* * * * * * *

Recientemente estuve hablando con una mujer que planeaba su propio suicidio. Había pasado las últimas semanas resolviendo sus finanzas, pagando sus deudas y tratando de encontrar padres adoptivos para su pequeña hija, quien se quedaría huérfana tras el suicidio de su madre. Muchas personas trataban de intervenir, pero ella ya estaba resuelta. Definitivamente iba a morir. Había estado dando amenazas tiempo atrás, pero esta vez era real.

 

Sus amigos y familiares entraron en pánico. Yo acordé hablar con ella.

 

"Eso es todo. Yo ya terminé aquí. Mi tiempo en la tierra terminó." me dijo desde un principio, al comienzo de nuestra primera sesión. Todo se había tornado en un pesar para ella -su trabajo, sus supuestos amigos, sus relaciones fallidas, su brillante pero sobre-activa mente, hasta su propia hija-.

 

Era simple y sencillamente demasiado. Se encontraba con tanto dolor, totalmente agotada, cansada y exhausta de tratar de ayudar a la gente todo el tiempo sin recibir nada a cambio. Siempre era ella quien daba todo a todos, ¿pero quién le daba a ella? ¿Dónde estaba la gratitud, el amor? Hasta su hija era "tomar, tomar, tomar", sus demandas eran incesantes. La única salida de este infierno era la muerte. El suicidio era la única solución lógica al problema de vivir. Su seguro de vida dejaría lo suficiente a su familia.

 

Le permití hablar y hablar. Tenía mucho que decir, y yo sólo dije muy poco. Simplemente me puse de su lado, vi y sentí todo lo que hizo, le permití experimentar lo que ella esperaba, y permití que su experiencia se convirtiera en la mía también. Fue fácil ya que yo ya conocía ese ambiente de cansancio total, ese "he tratado tan duro de salvar a los demás y nunca he recibido nada", esa desesperación por morir (o al menos por terminar el pesar de la vida). Y también, comprendía la sensación de culpa y horrible tristeza que emergía al imaginar a mis seres queridos tratando de seguir sin mí.

 

Me mantuve cerca, sin jugar el papel del "maestro espiritual" o "experto en prevención de suicidios" o siquiera de "terapeuta”. Ciertamente no le hablé sobre el no dualismo o la ausencia del "yo", o sobre la perfección de la presencia o la ausencia del ego. No nos involucramos en discusiones intelectuales sobre lo Absoluto, y lo Relativo, sobre la ilusión del libre albedrío o las entradas y salidas de la Unidad. No traté de arreglarla o consolarla, o siquiera de "salvarla". Simplemente la escuché. Quería aprender de ella y no enseñarle nada, ni alimentarla con nuevas creencias. ¿Dónde era exactamente que se encontraba en este instante?

 

Me uní al club de "Nuestras vidas son agotadoras y queremos liberarnos ahora". Éramos los agotados, los no amados, los que nadie aprecia, los feos, los gordos, los que estaban al borde del colapso, los que queríamos morir. Los que nadie entendía. Me pregunto si alguien ha estado realmente ahí.

 

Me pregunto si las personas con las que había hablado sobre su deseo de morir a lo largo de los años -su terapeuta, sus amigos, su familia- habían estado tratando de salvarla, de cambiarla, tratando de convencerla a vivir y seguir viviendo del mismo modo, en lugar de acompañarla y conocerla en su dolor y desesperación, tratando de darle valor a su experiencia del momento presente. ¿Había alguien que en algún momento la hubiese realmente conocido? ¿O todos habían sido alejados por la pena y enojo que ella sentía, o quizás sus propias incomodidades y deseos frustrados de ayudar?

 

Hablamos por tres horas. Cuanto más hablábamos, más me ponía en sus zapatos, escuchando y viendo las cosas desde su perspectiva, acompañándola sin tratar de repararla o juzgarla en lo correcto o incorrecto. Cuanto más hacia esto, más se relajaba, abriéndole las puertas a sus verdaderos deseos y sueños ocultos. Lo que se hizo claro fue esto: secretamente, lo último que quería era morir. En el fondo, ella sabia quién era realmente -la consciencia misma- no puede morir. Ella sabia que sólo lo falso podía morir. Que sólo su imagen podía morir. Que sólo los sueños podían morir.


Lo que realmente deseaba no era una muerte física, no la muerte del cuerpo, no el cesar de su respiración o de su latir; quería la muerte de su falsa identidad, la muerte de la pretensión, de la falta de autenticidad... Del "yo" limitado que pretendía ser. La reina de bienes raíces, la mujer caritativa, la que "encajaba" con los demás, la de mente brillante, era meramente falsa. Su vida y la manera en la que se desarrollaba la estaba sofocando, y hasta este momento, la única salida que veía estaba en las pólizas de seguros de vida, las casas hogar, la ayuda psicológica y últimamente en la muerte.

 

Pronto se hizo evidente que esta mujer, aunque "muriendo" por fuera, por dentro tenía una rica y creativa esencia que simplemente no había tenido la oportunidad de expresarse. Por dentro estaba llena de vida, tan abierta, tan sensible a todo lo que le rodeaba, tan "amplia" como ella lo describió, "conectada con todo y todos".

 

Era una fuerza de la naturaleza, un libre y salvaje espíritu que se había limitado totalmente a través de los años. Se había aprisionado para encajar en una idea de segunda mano sobre lo que se consideraba normal, correcto, apropiado o verdadero. Había vivido "la vida incorrecta" por así decirlo. Una muerta y agotada vida de dinero, números y predicciones que estaba destruyendo a la exploradora, aventurera, poeta, visionaria que llevaba dentro... Esta buscadora espiritual... Esta peregrina de gran corazón que realmente era.

 

La parte limitada de ella quería morir, pero el "Gran Yo", como dijo ella, deseaba ser liberado.

 

Y a pesar de que este no es mi lenguaje (rara vez hablo de un "Gran Yo" o de estar Alineado con El Universo) sabia que quería realmente conocerla. Tenía que entrar en su mundo, en su lenguaje... Y quedarme ahí. Sin parpadear por un instante.


Cuanto más entendida, escuchada y no juzgada se sentía, más se relajaba y más hablaba abiertamente sobre sus deseos secretos de viajar, de explorar, de transitar en lo desconocido sin un mapa.

 

Hablaba con una pasión creciente sobre momentos en los que se había sentido libre, viva y despreocupada. Había una aspiración de regresar a la simplicidad. Había un fuego en ella que ardía del amor que había sido sofocado por los intentos de "encajar".

 

Su depresión suicida había sido un aviso a la vida. El dolor causado al oír la sofocación le había parecido un desesperado deseo por morir. Pero realmente no lo era, ¿o si? ¡Era el deseo de vivir! ¡Un deseo de más vida!

 

Deseaba vivir, verdaderamente vivir. Ya no quería sofocarse bajo el peso de una falsa imagen. Sólo alguien desesperado por vivir podría experimentar la desesperación por morir. Cada célula de su cuerpo deseaba terminar la pretensión, la falsedad y los sueños vividos a medias. Querían abrirse a la vida, a su escorzo y belleza. No quería morir, quería vivir de una manera real.

 

¿Cómo se vería en una vida real y sin miedos? Tenía una mente brillante y un corazón abierto que habían sido cubiertos y desperdiciado por los negocios de bienes raíces.

 

Comenzamos a explorar toda posibilidad realista para que vendiera su casa y se embarcara hacia lo desconocido con su amada hija ("mi ángel mandado del cielo"). Siempre había querido viajar a Nueva Zelanda, trabajar, construir una vida ahí. Vivir una existencia más simple y verdadera... Quería que su hija estuviera rodeada de gente, paisajes y posibilidades que enriqueciera su alma. ¿Podría hacerse realidad su sueño? ¿Sería eso posible?


Estaba claro que amaba a su hija. Estaba claro que quería que su hija viviera, creciera y aprendiera la verdad. Si fuese a poner a su hija en una casa hogar, y después cometer suicido -que había sido su plan por varios años hasta ahora- le hubiese estado enseñando meramente limitaciones a la persona que más amaba. Hubiese estado enseñando algo falso, algo irreal. Le hubiese estado enseñando a cerrar oportunidades en lugar de abrirlas. Hubiese estado enseñando muerte, en lugar de vida. No hubiese estado enseñándole la verdad.

 

El suicidio sería una enseñanza falsa, una manera irreal de vivir y de no vivir. Ella sabía esto en el fondo de su ser.

 

Si no se suicidaba, si dejaba que su cuerpo viviese, -y por otro lado mataba al yo irreal, dejando de pretender ser alguien que no era, dejando su trabajo y su vida actual que destruía su espíritu- y entonces se embarcaba en lo desconocido, abriéndole la puerta al misterio del universo, podría finalmente convertirse en la madre ( y hermana e hija y amiga y amante) que tanto había deseado ser, esa que enseñaba a vivir si miedos, a ser real, a no rendirse... hasta cuando uno está cansado .

 

Ya no estaba dispuesta a ser "la cansada, la que desea la libertad de toda responsabilidad". Ahora sería totalmente, completamente, increíblemente responsable -en todo el sentido de la palabra- capaz de responder a la vida, a su hija, a sí misma. Capaz de responder la llamada que rechazó por tanto tiempo.

 

Era el no hacerle caso a la vida lo que la estuvo lastimando todos esos años. El deseo de la muerte y la certeza del suicidio en realidad eran una llamada de la vida, gritando una y otra vez "¡vive, vive, vive!"

 

¿Escucharía esta llamada, ahora que casi todo estaba perdido?


De repente, todo se aclaró. Ya no había opción. Sabía que hacer. Sabía lo que la vida estaba tratando de decirle. Siempre lo había sabido. Si, se iba a matar, pero no en el sentido que su mente se había imaginado. Iba a matar a su yo viejo, a su yo limitado, a su yo falso. ¡Eso era el suicidio verdadero! ¡Eso era la vida llamándole!

Iba a terminar con una vida que se había convertido en vana, sin sentido, vacía... Y lo más importante, se había convertido en una vida incorrecta, para ella y para sus seres queridos. Una vida que la había convertido en algo que ella ya no soportaba. Ahora, se dirigía a lo desconocido con su amada hija, y con sus corazones abiertos a posibilidades. Esto ya no era una decisión mental. Esta no era una conclusión basada en el miedo. Esto era el alivio total. Esto era hundirse en la profunda realidad de sí misma... Esto era honrar la vida. Esto era un descanso profundo.

 

Su "mente brillante” sólo había podido llegar a la conclusión del suicidio. Había creído que había una opción entre la vida y la muerte, y había escogido la muerte. ¿Pero qué era lo que la mente sabía? La verdad de su ser sólo estaba diciendo: VIVE. La mente nunca hubiese podido comprender esto.


No había más opción que vivir.


 

A la mañana siguiente, me di cuenta que su aventura ya había comenzado. Ya había estado empacando, haciendo arreglos, vendiendo cosas que ya no quería, preparándose para su nueva vida. Una vida de libertad, posibilidad y novedad. Ya no se preparaba para morir sino para vivir más. De algún modo, era suicidio todavía, pero un tipo de suicidio divino -el suicidio de lo falso.

 

De cualquier manera, todavía le quedaban muchas cosas por hacer, tantas cosas que planear, tantas cosas que resolver -muy parecido a lo de antes- pero ahora ya no estaba cansada, ya no estaba deprimida por todo ese quehacer, ya que todos los quehaceres eran verdaderos. Estaba haciendo lo que quería, lo que amaba... Sin esperar que los demás le "dieran algo a cambio".

 

La relación con su hija cambió de la noche a la mañana. Ahora era obvio que su hija jamás fue un bloque contra su libertad o una coladera por donde se fuese su energía, mucho menos la razón de sus deseos de morir. Su hija era su acompañante, ¡una parte de este suicidio divino! Ahora, su hija ya no estaba "impidiéndole" vivir la vida que siempre había querido. Ahora, era parte de exactamente esa vida. . Ya no era "su vida" contra "la mía", ahora era simplemente Vida. Esta vida. Nuestra vida.

 

Yo no le enseñé nada a esta mujer. En realidad, no había "hecho" nada. Yo no tengo teorías psicológicas astutas. Simplemente la escuché profundamente, para así recordarle lo que ella siempre supo. Al escucharla, simplemente le reflejaba su propia realidad Y para que así pudiera escucharla por primera vez. Mediante la devastación y la destrucción total, se había creado un espacio para que su verdad emergiera.

 

Es interesante que la palabra "deprimido" en ingles (depressed) suena muy similar a un "descanso profundo" (deep rest). Podemos ver la depresión no como una enfermedad mental sino, en un nivel más profundo, como un estado de descanso al que se entra cuando estamos completamente exhaustos por el peso de una auto definición (falsa) de nuestra historia. Es una pérdida subconsciente de interés por lo superficial. El deseo de la falsedad por morir. Este deseo debe ser honrado en lugar de medicado, meditado o analizado.

 

Es impresionante lo que se puede desarrollar naturalmente cuando la depresión y el deseo de morir (que en realidad es un deseo de descanso) son verdaderamente honrados y acogidos, sin que se ignore o esquive el dolor.

 

Es increíble lo que puede ocurrir cuando uno escucha activamente a las personas, desde una lente amorosa y libre de juicio, simplemente aceptando la inteligencia de la vida misma, permitiendo que el divino suicidio despierte, teja su magia misteriosa.

 

Jeff Foster

Julio de 2012


Fuente de este texto:

https://www.facebook.com/100044075184150/posts/divino-suicidio-una-ca%C3%ADda-depresiva-como-llamada-a-un-despertar-por-favor-compar/373871616014380/


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