CAMBIAR O NO CAMBIAR,
ESE ES EL DILEMA.
Hugo Betancur
No podemos cambiar el curso
del viento sin poner una sólida barrera que lo contenga y lo desvíe hacia donde
queremos. No podemos evitar que la lluvia caiga, a su modo, con su ruido y su
ritmo -solo podemos guarecernos o permitir que nos empape. No podemos apagar el
sol, candente o tibio sobre nuestra piel. No podemos impedir, que la noche vaya
sombreando las cosas hasta cubrirlas con su manto oscuro que solo la luz que
ilumine puede descorrer. No podemos retornar al tiempo ido ni a los sucesos
pasados que ya son solo retazos de historia, para intentar rehacerlos. No
podemos deshacer nuestras actuaciones como virtuosos o decadentes personajes
recitando nuestros monólogos y personificando nuestros dramas y tragedias -una
vez terminada la función los actores se retiran y empieza a correr después un
espectáculo distinto donde quizá tengamos un papel protagónico o secundario
loable según la trama preparada.
Los cambios que podamos
hacer solo son posibles para nosotros en el presente, si tenemos la opción de
reparar o corregir nuestros errores en las acciones y relaciones, o si podemos
cambiar el enfoque de nuestras mentes hacia la percepción correcta -el discernimiento
de que todas las circunstancias tienen sus causas previas inmodificables y sus
consecuencias posteriores que algunas veces no nos es posible enmendar para
nuestro bienestar o el de otros. El futuro está siempre lejos, siempre
inalcanzable, y los vivientes disponemos solo del presente para nuestras
acciones y realizaciones.
Vuelan los pájaros sobre la vegetación y se van. A veces vuelven y pincelan el aire con sus plumajes que dan visos a la luz. Se posan en las ramas y cantan, silban, gorjean, trinan. No se quedan porque son aves de paso.
Surgen las flores de los
tallos y sobre los cálices se explayan los pétalos con sus tonalidades de
colores exuberantes que se marchitarán en unos días. Caen las hojas de los
árboles y el viento cruza libremente entre sus ramas desnudas
Calienta el verano que luego
será reemplazado por el invierno gris y frío en los países de dos estaciones.
Puede suceder que parejas
optimistas y joviales dejen de serlo y se tornen disonantes y conflictivas,
como adversarios que confrontan sus fuerzas; o puede suceder que seres humanos
distintos emprendan relaciones de cordialidad y servicio mutuo que logren vencer
los imperativos de sus egos.
Cambian nuestros cuerpos
cuando envejecemos menguando su vigor y quizá nuestras mentes puedan cambiar
también mejorando su entendimiento de lo que llamamos realidad y desligándose
de las culpas y de las condenas por lo que fue.
El horizonte aparece por
días amarillento y rojizo al atardecer, acogedor a nuestra vista, y otros días
aparece plomizo y desolador
Lo de nosotros es pasar,
cambiando según nuestras experiencias y aprendizajes y celebrando la vida si es
nuestra ventura, o rehusando cambiar con nuestras mentes fijas en un fracaso
imaginado o en un sufrimiento reverenciado si es nuestro infortunio.
Fluir y resolver son
acciones apremiantes cuando las circunstancias nos doblegan; si las hacemos
prontamente nos deshacemos de su lastre y nos desenganchamos de los conflictos.
Hugo Betancur (Colombia)
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“TO BE
OR NOT TO BE” -Ser o no ser-, es la primera línea de un monólogo de la obra
Hamlet de William Shakespeare, en el acto tercero, escena primera. Esta frase
la ejemplificamos como una manifestación momentánea de incertidumbre y
confusión mental que alguien puede padecer afectado por acontecimientos
imprevistos y trágicos de su existencia.
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