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sábado, 29 de octubre de 2022

Guiones de infelicidad

Parte  de Monumento a la raza antioqueña, escultura de Rodrigo Arenas Betancur. Medellín, Colombia.

GUIONES DE INFELICIDAD: 

culpas, victimización, miedos.

 

Hugo Betancur

 

Nuestros estados de infelicidad nos advierten que no estamos haciendo los cambios y los aprendizajes imprescindibles para instaurar nuestra libertad mental -de los yugos del pasado atravesado y de las ambiciones y temores del futuro inescrutable.

 

Tres suposiciones ilusorias de nuestras mentes nos llevan a las crisis y a los conflictos contra otros seres humanos y contra nosotros mismos: las culpas que provienen de nuestros juicios sobre nuestros actos y los de otros, la victimización con que nos excusamos de asumir nuestras responsabilidades “porque son otros quienes nos  han causado daños y heridas psicológicas” mientras nosotros nos declaramos inocentes, y el miedo con que renunciamos a nuestra capacidad de resolver nuestras dificultades y aprendizajes.

 

Cuando elegimos culparnos o culpar a otros, victimizarnos o victimizar a otros, o entregarnos a nuestros miedos, estamos rechazando nuestro poder y nuestra autonomía para liberar y sanar nuestras mentes.

 

Para justificar y defender nuestros miedos y nuestros juicios sobre culpas y victimización creamos argumentaciones rígidas que figurativamente adquieren dimensiones de murallas que nos aíslan y nos impiden armonizar y comprender nuestros procesos mentales y los de otros.

 

Nuestros hábitos de juzgar y victimizar se tornan recurrentes porque nuestros egos desenfrenados los imponen a nuestras mentes y a los demás. Creemos que nuestros juicios son razonables y ciertos y los emitimos como jueces fanáticos e incontrovertibles; sin embargo, carecemos de un conocimiento pleno de lo que impulsó a otros a comportarse o actuar a su modo, según sus creencias y sus motivos, por lo que nuestras opiniones nos llevan más a los conflictos y las pugnas que a la comprensión que descubre causas y que aplaca nuestras mentes.

 

Los computadores -o las computadoras- tienen dos recursos informáticos que los dinamizan: actualización y papelera. Los programas que afectan la eficiencia del sistema instalado debemos reemplazarlos por otros más funcionales o desecharlos.

 

El sistema de cada uno de nosotros es nuestra mente y el ego es un software o programa accesorio que debe funcionar hasta donde lo permitamos, favoreciendo nuestros aprendizajes y relaciones y advirtiéndonos sobre los cambios que debemos hacer -si ese ego no es contenido y amaestrado causa trastornos graves en nuestras vidas.

 

Las plantas vegetales brotan desde sus semillas y sus raíces y van cambiando a medida que crecen. A lo largo de sus vidas se desprenden de sus hojas marchitas y reverdecen -muchas fructifican. Todas cambian y se fortalecen trascendiendo los retos de sus ciclos vitales.

 

Nosotros evolucionamos y transformamos nuestras vidas y nuestro árbol familiar con nuestros aprendizajes y nuestros cambios. La vida es movimiento y acción para resolver y progresar. El pasado es el reto cumplido.

 

La metáfora del vaso medio lleno o medio vacío alude a lo que puede contener un recipiente. Podemos hacer otra metáfora sobre lo que pueden contener nuestras mentes y qué utilidad pueda tener: si es un archivo de conocimientos, creencias y conceptos provechoso que nos granjean bienestar y tranquilidad al aplicarlos, o si es un archivo de conocimientos, creencias y conceptos pesados que nos precipita al caos y al malestar.

Cuando vemos la vida como un hermoso y floreciente jardín, estamos eligiendo la vivacidad de nuestro ser. Cuando vemos nuestras vidas como una tragedia, es posible que estemos eligiendo la psicología oscura de nuestros egos.

Nuestros sentimientos son estados o disposiciones de nuestras mentes y las emociones son nuestras reacciones o respuestas a lo que percibimos*.

Nuestras mentes albergan sentimientos que brotan en nuestras relaciones y actuaciones: unos que nos acercan -euforia, admiración, afecto, optimismo, gratitud, satisfacción, agrado-, y otros que nos distancian -aversión, odio, rabia, tristeza, indignación, impaciencia, envidia, venganza, celos.

Debutamos a diario con nuestras idiosincrasias en un mundo incierto e imprevisible. Cada uno de nosotros definimos el sentido y los valores que podrán guiarnos en la realización de nuestros destinos.

       Hugo Betancur (Colombia)

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*[En muchas ocasiones, los sentimientos y las emociones se confunden o se tornan contradictorias. Las emociones tienen una gama tan variada y extensa como los colores, y podemos distinguirlas desde la más oscura hasta la más esplendorosa.

Algunas corrientes psicológicas clasifican actitudes o reacciones o interpretaciones humanas representativas como emociones básicas o emociones complejas.

Las emociones básicas podrán ser: alegría, tristeza, ira y miedo.

Las emociones complejas podrán ser positivas o negativas según los efectos que nos causan. Las positivas serían: satisfacción, entusiasmo, admiración, compasión, tranquilidad. Las negativas serían: culpa, vergüenza, orgullo, arrepentimiento, indignación, frustración, aburrimiento, decepción, abandono, soledad, confusión, conmoción, agobio, preocupación, celos, resentimiento, dolor, odio, decepción, desesperación…].

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