LAS PAREJAS DOCILES
Hugo Betancur
“Nunca es suficiente para mí,
porque
siempre quiero más de ti”. *
Para que sean licitas, las relaciones conyugales
deben ser establecidas acatando la libertad de los aparejados: ninguno de los
dos asume el rol de sirviente y ninguno de los dos se constituye en autoridad
-la servidumbre y la obediencia deben ser excluidas de este vínculo afectivo.
Muchas relaciones llamadas de pareja empiezan como
un proyecto particular, como un incidente de atracción, o deseo, o anhelo, de
uno de los concurrentes quien expresa sus expectativas y sus halagos mientras
va tanteando como el otro o la otra reacciona ante sus avances; son comunes las
estrategias de actuación que despliega,
cautelosa o abiertamente, mientras sopesa las respuestas a sus acciones; a
medida que corre el tiempo, expone sus consideraciones que parecen más frases elaboradas de asedio que propuestas espontaneas
de afecto. Cuando el nexo planeado ocurre, el desequilibrio se hace manifiesto
y alguno de los dos resulta imponiendo y estableciendo pautas, lo que hace la
relación despareja y disonante.
Sin embargo, en muchas ocasiones los hechos tienen
una sucesión diferente y las relaciones empiezan y avanzan fluidas, serias, ecuánimes,
confiables y gratas -en esta asociación son dos que se hacen uno conservando su
libertad y su integridad.
Una relación de pareja establecida sobre bases de
respeto, de cordialidad, de sinceridad, constituye un vínculo sano y protector
-los egos tiránicos y condicionantes no imperan en esta historia.
El ego precario del niño expresa “te quiero por lo
que me das”. El ego del adulto, si ha madurado, expresa “te quiero por lo que
eres y valido tu existencia”. (El ego inmaduro del adulto expresa “te quiero
por lo que me das”).
El ego de cada uno debe crecer y madurar siguiendo
la orientación de la personalidad, que es quien debe regir la historia
corriente y quien también debe crecer y madurar al unísono.
El ego es un asistente de la personalidad que debe
acogerse a sus designios y subordinarse a sus decisiones. Jerárquicamente, el
personaje es el amo y el ego su servidor.
Si el ego conserva los ímpetus del niño caprichoso,
demandante, impulsivo, arrastrara al personaje que lo anima a los conflictos, a
la confrontación, al malestar. Un ego desbordado y ávido de satisfacciones
atrae desastres y caos.
Un ego sano madura progresivamente y procura
relaciones de bienestar y empatía con los demás. Un ego enfermo se manifiesta
autoritario, maquinador, disociador, quejoso e inconforme.
Buscar y encontrar pareja son objetivos proyectados
por los seres humanos desde la más temprana edad.
Esa pareja ansiada deberá cumplir unos requisitos, y
a su vez podrá reclamar unas condiciones ventajosas compensatorias de quien la
elija, y los dos podrán establecer propósitos convergentes o divergentes -la
experimentación del breve placer de los cuerpos, la cohabitación y convivencia doméstica,
los enlaces románticos fantasiosos, la supervivencia asociando los recursos
materiales, las ofertas afectivas que enmascaran intereses de apropiación o de conquista o de provisión que
el otro o la otra no deben descubrir para que la farsa sea rendidora.
La formalización de las relaciones de pareja es
protocolizada en una ceremonia de la religión o de la iglesia de los
contrayentes o en juzgados o notarías del país nativo. Arranca con una
celebración fastuosa en algún lugar decorado: los debutantes posan ante los
invitados, exhiben las argollas que sellan su yugo, muestran sus expresiones de
complacencia, o de triunfo, o de resignación.
A veces nos damos cuenta que uno de los conyugues
es quien precipita o promueve este enlace mientras el otro simplemente accede o
se acomoda (en estas ocasiones falta un propósito reciproco y ese cambio de
estado civil parece impuesto por quien lidera la trama y promueve sus
intereses).
Las relaciones donde prima la libertad de los
conyugues son acogedoras y propiciadoras de bienestar y optimismo.
Hugo Betancur (Colombia)
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*El tema
"Nunca es suficiente" fue escrito por la cantautora mexicana Natalia Lafourcade,
junto con su amiga María Daniela Azpiazu (vocalista de María Daniela y su
Sonido Lasser) y Anthony López. La canción fue lanzada en 2015 en su álbum
Hasta la raíz.
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