ANSIEDAD y DEPRESIÓN, fuentes de sufrimiento.
ANSIEDAD: las mentes anticipando lo
que no ha sucedido.
Actuando en modo ansioso, enfocamos
nuestras mentes "en lo que podrá suceder" -que podrá ser favorable o
desfavorable según nuestras interpretaciones.
DEPRESION: las mentes revisando,
repasando, retrayendo, lo que ya sucedió.
Actuando en modo depresivo: enfocamos
nuestras mentes en fenómenos de remordimiento, de culpa -que cargamos a otros o
que nos cargamos- y de auto victimización, de pérdida, de nostalgia o añoranza,
de frustración.
La ansiedad y la depresión son
expresiones de procesos mentales subjetivos, y nuestras reacciones mientras las
experimentamos son excluyentes y adversas.
Cuando nos empeñamos en “estar
ansiosos” y “estar deprimidos” nuestras mentes sufren porque esas
conformaciones psicológicas son yugos que adoptamos.
Cada uno de nosotros deberá transitar
la avenida disponible para su destino donde aparecen a medida que avanza los
retos, las dificultades, las tareas, las relaciones y las circunstancias que
deberá asumir, distintas para todos y de obligatorio afrontamiento, que otros
no podrán suplantar.
La ansiedad y la depresión no
modifican la ocurrencia de los eventos de nuestras vidas, solo entorpecen
nuestra comprensión y la resolución actual y oportuna que nos corresponde
realizar.
El destino de cada uno de nosotros
podemos representarlo valerosa e inteligentemente cuando lo aceptamos como
llega y lo asumimos progresivamente en el espacio, tiempo y dimensión humana
que van transcurriendo. No hay escapes posibles de ese destino que nuestras
Almas han planeado y solamente asumiéndolo logramos trascenderlo.
Ocupando
la atención de nuestras mentes en desplegar o representar las imágenes de la
depresión o de la ansiedad, elaboramos conflictos desde el presente: hacia el
pasado, nos martirizamos idealizando "lo que debió ser, cómo debimos
actuar nosotros o los otros, por qué las circunstancias no sucedieron de un
manera conveniente y ventajosa, por qué algunas relaciones se frustraron o no
fueron posibles"; hacia lo que llamamos futuro, ideamos
"lo que puede pasar, los riesgos y penurias que podremos
afrontar, las crisis que podrán sobrevenir, las relaciones que podrán terminar
o que talvez no sean posibles".
Si ocupamos nuestras mentes en
procesos de Ansiedad o Depresión, entramos en conflicto porque nos empeñamos en
acomodar nuestra realidad a un estado imaginario de complacencia y éxito que la
vida y los demás deberán proveernos -lo que sólo es una proyección fantasiosa-, establecemos crisis fundamentadas en el
temor, en la incertidumbre, en la vulnerabilidad.
La ansiedad, desde la psicología, es
una emoción humana normal de temor y preocupación por los eventos que podrían
suceder; la calificamos como un trastorno mental cuando se torna obsesiva y
causa alteraciones en las relaciones y el desempeño de quienes la
vivencian, manifestándose con síntomas físicos (palpitaciones,
sudoración, insomnio, opresión en el pecho y falta de aire) y síntomas
cognitivos (pensamientos catastróficos, rumiación de ideas e interpretaciones,
que distraen la atención y obstaculizan las funciones de memorizar, analizar,
hablar y comunicar impresiones y situaciones).
La depresión, en psicología o
psiquiatría, es catalogada como una enfermedad mental, es un trastorno
emocional o anímico caracterizado por actitudes de pérdida de interés en
relaciones y actividades, con cambios en el pensamiento y comportamiento,
afectando el desempeño eficiente en las actividades cotidianas. Se manifiesta
con tristeza, falta de energía, inapetencia, dificultades para conciliar el
sueño y para ocuparse de sí mismo y de los demás, sentimientos de culpa. En los
conceptos modernos la definen como una desconexión con su entorno y con los
otros del ser humano afectado por esa condición.
La ansiedad y la depresión son
elaboraciones mentales de nuestros egos que podemos deshacer a través de la
comprensión y de la conciliación con todas las circunstancias y relaciones de
nuestras vidas.
Hugo Betancur (Colombia)
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[“La ansiedad no solo es una emoción, es un estado
neurobiológico que altera la percepción.
Cuando los circuitos de alerta se mantienen
hiperactivos, el cerebro interpreta estímulos neutros como amenazas.
Esto ocurre por una comunicación alterada entre la
amígdala y la corteza prefrontal, lo que reduce la capacidad de evaluar el
contexto de forma objetiva y aumenta la anticipación negativa”.]
Bishop, S. J., et al. (2024). Neural mechanisms of anxiety-related perception bias. Biological Psychiatry, 96(4), 287–298.
Fuente:
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