Vistas de página en total

jueves, 1 de enero de 2026

Los sueños que soñamos.


"Mujer con espejo". Escultura en bronce del artista colombiano Feranndo botero, en Medellín, Colombia.


LOS SUEÑOS QUE SOÑAMOS

 

Hugo Betancur

 

Nuestros sueños como seres humanos son sólo sueños.

 

Algunos sueños son posibles en la realidad que percibimos y están condicionados a los atributos y a la mentalidad de quien los sueña -también a sus méritos, a su misión en la vida, y a sus relaciones-.

 

Cada uno de nosotros sueña su sueño y conforma su propia ilusión sobre la vida y sobre los demás.


Sin embargo, el cumplimiento de muchos de nuestros sueños puede convertirse en un yugo para otros o en una obligada sumisión que los lleve a sacrificarse para complacernos.

 

Muchos sueños son proyectados con una idealidad tan minuciosa, que se vuelven sueños excluyentes y exclusivos que aíslan a los soñadores en reductos inaccesibles y brumosos.

 

Cada uno sueña su sueño con las condiciones y disposiciones de su mente y cada uno sigue su jornada ajustada a ese sueño.

 

Muchos sueños se convierten en pesadillas porque unos soñadores se empeñan en acomodar a otros a las exigencias de sus planes y de sus ambiciones o deseos con una persistencia enfermiza.

 

Pero algunos de aquellos a quienes les son asignadas las funciones de dar felicidad no están dispuestos a dejarse subyugar y los soñadores entran en pugna -quienes sueñan ser saciados y quienes sueñan mantener su autonomía.

 

Nuestros sueños sobre acciones de vida o sobre proyectos que trazamos podemos cumplirlos muchas veces, más no los sueños sobre otros seres humanos o sobre su permanencia junto a nosotros porque ellos tienen su libre albedrío y sus experiencias por cumplir que cada alma ha trazado como su destino particular desde la dimensión creativa del Espíritu.

 

Los únicos sueños posibles y con algún matiz de felicidad son los que permiten que las mentes entren en armonía trascendiendo las necesidades, los yugos y la condición imaginada de carencia o desvalidez.

 

Entonces los soñadores pueden sonreír y mostrar un rostro alegre y optimista, fruto de una visión de acercamiento y prodigalidad que expande su sueño hacía una creativa y transitoria realidad compartida.

 

Sin embargo, el sueño más grandioso que podemos crear es aquel que nos lleve a despertar y descubrir nuestra conciencia de observadores y actores atentos en cada acto y en cada relación de nuestras vidas, dándonos cuenta de lo que sucede, y percibiendo sus causas inevitables y los rasgos de los seres vivos y de la naturaleza en el ahora, el instante efímero en que cada uno de nosotros manifiesta las circunstancias cambiantes de su historia.

 

Hay barreras en la vida y en nuestras relaciones que nos contienen; y también hay acciones y relaciones que nos son propicias. Los eventos suceden según las circunstancias y según los guiones de los protagonistas.

 

Hugo Betancur (Colombia)

____________________________________________________

   Otras  ideas  de  vida  en:     

http://ideas-de-vida.blogspot.com/ 

 

http://pazenlasmentes.blogspot.com/

 

http://es.scribd.com/hugo_betancur_2

http://es.scribd.com/hugo_betancur_3

 

                 Este blog:                    

  

http://hugobetancur.blogspot.com

 


Una visión amable.

                                                                                      Médico JAVIER CILLERO. In memoriam.                                     

UNA VISIÓN AMABLE

Hugo Betancur

 

Repasamos continuamente los entramados de nuestra memoria. Regresamos a las situaciones vividas y a las relaciones cumplidas. Calificamos e interpretamos habitualmente nuestros actos y los de quienes afectaron o favorecieron nuestras historias.

A la distancia en la línea del tiempo condenamos las conductas de otros que nos causaron sufrimiento, malestar, conflictos. Pasamos por alto muchas veces, en esa obsesiva revisión del pasado, los momentos y las relaciones gratas, los cuidados y los generosos presentes de nuestros padres y parientes, las instrucciones y guías de nuestros mayores y de quienes espontánea y generosamente se constituyeron en nuestros tutores –una larguísima lista de nombres de personajes que dieron valor y trascendencia a nuestras vidas y que hemos olvidado negligentemente a pesar de sus méritos y de la grandeza de sus acciones.

Quien mira hacia lejos no ve con nitidez porque el escenario es demasiado extenso y no le es posible enfocar los detalles del conjunto. Quien mira con atención lo cercano, lo actual, sin la distracción de su ego y sin el filtro de sus creencias, puede descubrir los matices de la realidad que solo son visibles en el presente –es algo parecido a contemplar en algún instante excepcional un arco iris en el cielo, o los colores del horizonte al despuntar el día o al atardecer, o un ave que se posa en una rama frente a nosotros -y talvez escuchar su melodioso canto-, maravillas efímeras de gracia y de color en el espectáculo cotidiano de la vida.

Lo que sabemos de otros es lo que imaginamos según nuestras percepciones, nuestras creencias y nuestros juicios. Es probable que en numerosas ocasiones nuestro retrato de ellos no se ajuste a la realidad de lo que son sino a nuestro parecer -cada juez aplica a los demás sus particulares consideraciones y unos criterios que le son inherentes y cada observador contempla desde su posición.

El requisito esencial de la sabiduría, o de la realidad, o de lo que consideremos similar a esos conceptos, es el entendimiento de la subjetividad de cada vida, la idiosincrasia que la distingue de las demás, su naturaleza original que la hace única -admirable y bondadosa, desapacible y mezquina, descollante y visible, o llanamente simple y marginada, según las categorizaciones usuales.

Tal vez la pregunta más rutinaria y agobiante ante los desenlaces adversos que cada uno afronta sea: ¿por qué me sucede esto a mí? (¡La misma pregunta no surge ante los eventos favorables!).

Muchas veces nuestras ilusiones se materializan como realidades aparentes que luego se convierten en desilusiones -las pesadillas ocurren también en nuestros sueños y los prodigios de los magos en el escenario desaparecen cuando acaba la función.  

Nuestros actos y comportamientos como seres humanos están determinados por los contenidos de nuestras mentes -una suma de la personalidad, las creencias y los cambios que cada uno haya logrado según sus experiencias y según las relaciones cumplidas.

La masificación de identidades semejantes solo es aplicable a los robots, máquinas sin voluntad que responderán a un patrón de acciones determinado por sus programadores.

Podemos hacer un retrato de otros enfocándonos en sus acciones y en la identidad que representan, definiendo sus rasgos psicológicos y sus biografías.

Una visión amable de otros y de nuestro mundo es posible cuando adoptamos una actitud comprensiva y ecuánime interpretando  las circunstancias inevitables que impregnan cada vida en su singular historia.

En esa visión amable sobran las asignaciones de las culpas y los resentimientos y condenas derivados de nuestros veredictos tajantes. Para liberarnos de pugnas, podemos establecer un axioma de entendimiento que nos libere de conflictos y yugos: cada uno es lo que es y no puede ser diferente a sí mismo.

 

Hugo Betancur (Colombia)

________________________________________________________

   Otras  ideas  de  vida  en:     

http://ideas-de-vida.blogspot.com/ 

 

http://pazenlasmentes.blogspot.com/

 

http://es.scribd.com/hugo_betancur_2

http://es.scribd.com/hugo_betancur_3

 

                 Este blog:                    

  

http://hugobetancur.blogspot.com

 


Complacencia, insuficiencia, rasgos de nuestros egos.

                                                                                                         Gárgola, en Museo El Castillo, en Medellín, Colombia.

COMPLACENCIA, INSUFICIENCIA,

RASGOS DE NUESTROS EGOS.

 

Hugo Betancur

 

Para nuestros egos parecen imprescindibles estos dos enfoques: la complacencia como una condición que debe ser satisfecha continua y abundantemente, y la insuficiencia como un patrón de medida habitualmente aplicado y persistente.

 

La complacencia es un valor para el ego que le permite calificar a sus relacionados y decidir cómo apreciarlos y recompensarlos, o cómo desdeñarlos y relegarlos.

 

La insuficiencia para el ego es una limitación que le pone en conflicto con circunstancias y relaciones que juzga por los resultados, según su consideración de ganancia o de pérdida.

 

El mundo para el ego es un escenario de conquista donde considera adecuado utilizar estrategias de avasallamiento, de persuasión demandante, de control.

 

El ego interpreta la complacencia como una ofrenda y un tributo a su importancia y a los requisitos de saciedad que le son característicos.

 

Cuando los cuidados y la obediencia a sus requisitos no le son prodigados, el personaje es acuciado por su ego a la protesta, al enojo, al conflicto y a la disociación. Es posible que saque a relucir su instrumento de manipulación predilecto, la condición de víctima, con la consecuente asignación de las culpas a otros. Hace manifiesta la insuficiencia que es su medición de escasez y la frustración, que es su respuesta psicológica de rechazo.

 

Lo propio del ego es su condición de ente parasitario, vociferante, tramador de guiones y relaciones ideales que la vida le permite cumplir solo a retazos y que ahuyentan las asociaciones apacibles, amables y fluidas.

 

Obtener la complacencia regularmente y mantener una menuda suficiencia lleva al ego a la presunción de un aplacado y cándido estado de satisfacción que equipara con felicidad y éxito.

 

Cuando nuestras mentes despliegan la complacencia y la insuficiencia como valores fundamentales en la relación con las cosas y los seres vivos, el amor posiblemente esté ausente.

 

El amor se recrea en las relaciones generosas, dadivosas, ecuánimes, fructíferas, cooperativas, donde la alegría, la calidez y la libertad pueden ser expresadas sin yugos y sin limitaciones.

 

Desde otra visión del panorama de la existencia, lo que llamamos felicidad y que es provisto por otros o por el mundo exterior, está completamente supeditado a las circunstancias y a la idiosincrasia de los participantes, que son transitorias, inestables, cambiantes, contenidas en el prodigio del instante e inasibles como la invisible y fresca brisa en el verano.

 

Hugo Betancur (Colombia)

__________________________________________________________________

   Otras  ideas  de  vida  en:     

http://ideas-de-vida.blogspot.com/ 

 

http://pazenlasmentes.blogspot.com/

 

http://es.scribd.com/hugo_betancur_2

http://es.scribd.com/hugo_betancur_3

 

                 Este blog:                    

  

http://hugobetancur.blogspot.com