NOSTALGIA
Hugo Betancur
Cuando afirmamos, “me siento nostálgico”,
exteriorizamos una disposición anímica con que evocamos circunstancias del
pasado que nos representaron bienestar o júbilo, y que en el
ahora son solo recuerdos que traemos al tiempo actual forzosamente con algún
matiz de sufrimiento y lamentación.
Nos sentimos satisfechos y motivados experimentando esas situaciones en su momento; sin embargo, ya pasaron y no se repetirán, son historias vencidas, fueron sucesos instantáneos para quien los experimentó -aparecieron tan sutiles como algún arcoíris lejano o algún hermoso pájaro que enseguida desaparecieron deprisa en el aire.
Estos ritos nostálgicos que hacemos son ejercicios imaginarios que nos traen escenas idealizadas a las que agregamos detalles caprichosos e irreales y que sobredimensionamos en el presente como pérdidas a la medida de nuestros deseos frustrados.
Vanamente nos hemos obsesionado en ocasiones en alcanzar una felicidad procurada por otros y ajustada a nuestras ilusiones, lo que es imposible; nos obsesionamos en armar guiones mentales de emparejamiento complaciente y nos perdemos en nuestras fantasías -nos mostramos tan confundidos como un ciego solitario que camina en un lugar desconocido y oscuro, y que carece de un buen samaritano que lo pueda orientar y rescatar.
Con esas manifestaciones nostálgicas y tristonas
procuramos elevarnos sobre la modesta rutina de nuestras opacas existencias
para revestirlas de notoriedad y encanto.
Son sinónimos de esa nostalgia la añoranza, la
melancolía, la rememoración emotiva -estos conceptos nos atan a la dictadura de
nuestra memoria que impide que el tiempo psicológico fluya y que nuestras
mentes se aplaquen liberando nuestros apegos.
A esa nostalgia que distorsiona vivencias alegres y
gratas tornándolas en pesarosas imágenes del presente, la veo como una
tortura auto infligida que nos lleva reiteradamente a la tristeza y a la
depresión -con nuestro aire de condolencia y de despojo correspondientes para
ambientar ese sentimiento cada vez que aparezcan. (Nos preguntamos alguna vez:
¿Qué estará recordando la abuela que tiene ese gesto lejano y nostálgico? Y
ella quizá habría respondido que le venía a la memoria un momento muy feliz de
su vida familiar).
Tal vez sea para nosotros más sano y altruista que
hagamos homenajes reiterados al esplendor de nuestras relaciones y crónicas, a
las biografías de nuestros allegados, a la prodigiosa fecundidad de sus
actos: así retornan a nuestras mentes con un halo de optimismo, de alegría y de
gratitud esos seres vivos que animaron nuestros destinos.
Hugo Betancur (Colombia)
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El compositor colombiano José Benito Barros Palomino (El Banco,
Magdalena, 21 de marzo de 1915 - Santa Marta, 12 de mayo de 2007), nos dice en
su pasillo “Pesares” escrito para su segunda esposa, Amelia Caraballo:
“¿Qué me dejó tu amor
que no fueran pesares?
¿Acaso tú me diste
tan solo un momento de felicidad?
¿Qué me dejó tu amor?,
mi vida se pregunta
y el corazón responde:
pesares, pesares;
y el corazón responde:
pesares, pesares”.
Encontramos en el repertorio de los tangos alusiones reiteradas a la nostalgia, con evocaciones o quejas literarias expresadas por los compositores.
Extracto de "Nostalgias", composición de Enrique Domingo Cadícamo y Juan Carlos Cobian:
“Quiero emborrachar mi corazón
para olvidar un loco amor
que más que amor es un sufrir”.
“Si su amor fue flor de un día,
¿por qué causa siempre es mía
esa cruel preocupación?”
[Lo que aquí llaman amor es solo el bosquejo de alguna relación romántica
que fue truncada porque esos dos no lograron empatizar sus propósitos y sus
acciones en un nexo sano y vital, y quien lamenta su frustración hace un culto
a una pena que ha cargado y sustentado en su mente].
Nostalgia en psicología es acotado como un sentimiento. La RAE define así
esta palabra: “Nostalgia. f. Tristeza
melancólica originada por el recuerdo de una dicha perdida”. [Más que dicha,
fue solo una ilusión más].
El término ‘nostalgia’ fue acuñado en 1688 por el médico suizo Johannes
Hofer en su tesis en la universidad de Basilea. Aludía descriptivamente al
estado o comportamiento psicológico de los pacientes cuando estaban lejos de sus seres o lugares
amados, o a sus sentimientos de perdida cuando evocaban episodios gratos de su
pasado que ya no estaban vigentes.El término ‘nostalgia’ fue acuñado en 1688
por el médico suizo Johannes Hofer en su tesis en la universidad de Basilea.
Aludía descriptivamente al estado o comportamiento psicológico de los
pacientes cuando estaban lejos de sus seres o lugares amados, o a
sus sentimientos de perdida cuando evocaban episodios gratos de su pasado que
ya no estaban vigentes.
Para conformar esta expresión, nostalgia, utilizó los vocablos
griegos νόστος nostos (regreso) y ἄλγος algos
(dolor), que significaba inicialmente pesadumbre por no poder regresar a los
eventos vivenciados.
El Diccionario de la lengua española -RAE- define nostalgia como
“Sustantivo femenino. Tristeza melancólica originada por el recuerdo de una
dicha perdida”.
Nostalgia La palabra en español procede del latín moderno «nostalgia», y
este del griego «nóstos» 'regreso' y «-algía» '-algia' ('dolor').
La nostalgia es en su origen el dolor que produce
no poder regresar a los acontecimientos que protagonizamos.
[“Neuralgia” (del latín moderno neuralgia, de neur-
nervio, y algia, sufrimiento, dolor, y usado primero en el francés névralgie)
hace referencia al “dolor intenso en las conducciones nerviosas].
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