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domingo, 8 de febrero de 2026

Como liberamos nuestros conflictos

                                                                  Colibrí metálico. Nantes. Foto de Diana Valderrama

TRANSIGIR, CONCILIAR, ATRAVESAR.


Hugo Betancur

 

Todo lo que sucede o lo que presenciamos causa una impresión en nuestras mentes.

Somos afectados por los hechos y somos afectados por nuestra interpretación de los hechos. Muchos eventos suceden como esperamos o ansiamos que ocurran; otros tantos eventos no se ajustan a nuestros deseos y expectativas.

Transigir es una acción de la mente y significa movimiento a través de una situación, dejando ir y aceptando algo que pasó –algo que ya no está y solo la mente que lo ha mantenido estancado puede liberarlo.

Lo contrario es la intransigencia, la resistencia a dejar ir y a resolver. La mente intransigente padece su propio martirio y sufrimiento por causa de sus juicios que la agobian y la dejan pasmada: persiste en su pugna contra la realidad y languidece en su inercia. Esa mente apesadumbrada elabora una herida psicológica para sí que mantiene viva si ella misma no dispone su curación -tal como nuestros organismos realizan procesos de cicatrización paulatina y cierre de las heridas que ocasionalmente nos han afectado.

Imaginemos que estamos afuera, en un ancho espacio de nuestro mundo, y que se desata una espesa tormenta con estruendosos truenos y rayos. Nos damos cuenta que es demasiado riesgoso permanecer allí y corremos a un refugio que nos proteja de la inclemencia de la naturaleza.

Propongo una metáfora para nuestros estados mentales de crisis: cuando entramos en conflicto en las relaciones con otros, reunirnos con ellos en ese intervalo de tiempo en que ruge la tormenta, es algo parecido a confrontarnos como adversarios afuera, en el espacio común. Como contendientes, no tenemos una actitud de resolución en ese momento en que sobran las acusaciones, las atribuciones de culpas y los reclamos -y a veces también los lamentos. Si nos replegamos prudentemente al interior de nuestras mentes, podemos observar ese caos transitorio de nuestras emociones y juicios motivados en nuestras acciones y las de los demás. Mientras hacemos esa auto observación paciente y atenta, permitimos que lo sucedido fluya y aplacamos progresivamente nuestros ímpetus: nuestras reflexiones alejan nuestra ofuscación.

No nos es posible aplicar en nuestras relaciones la mentalidad militarista que impone, controla y somete según el poder disponible, porque la esencia de las interacciones afectivas es la libertad y no el dominio sobre otros.

Estas mentes intransigentes deben  agotar sus fuerzas y su frustración para lograr activar una restauración de su equilibrio y su calma una vez que se dan cuenta de la esterilidad o destructividad de su conflicto.

 

Hugo Betancur (Colombia) 

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[La palabra transigir ha sido definida gramaticalmente como un verbo transitivo. La palabra transigir proviene del latín transigĕre, que significa "hacer pasar a través", "llevar a buen fin", "concluir un asunto" o "permitir que algo se lleve hasta el final"].

[La palabra conciliar proviene del latín conciliare, que significa componer, ajustar ánimos opuestos o reunir, derivado a su vez de concilium ("asamblea", "convocatoria conjunta")].

Atravesar es un verbo irregular (se conjuga como acertar) que significa pasar de un lado a otro, cruzar un espacio, penetrar un cuerpo, o experimentar una situación, generalmente difícil. Puede usarse de forma intransitiva ("atravesar por una crisis") o transitiva ("atravesar la calle").

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