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domingo, 23 de febrero de 2025

Psicópatas al mando



PSICOPATAS AL MANDO

Mentalidades que el mundo lamenta


Hugo Betancur

El término “psicópata” proviene de las voces griegas psyké (“mente”) y pathos (“enfermedad”).

En 1913, la Mental Deficiency Act (en Reino Unido, con la excepción de Escocia e Irlanda) incluye una nueva clase de individuos que denomina  «imbéciles  morales» y  los define como «personas que,  desde una edad temprana, muestran algún defecto moral permanente, junto con fuertes propensiones viciosas o criminales en las cuales el castigo ha tenido poco o ningún efecto disuasorio».

En 1927, una nueva Mental Deficiency Act toma la misma idea con una ligera modificación en la nomenclatura y en su definición; así, la expresión «imbécil moral» se transforma en «deficiente moral», y añaden en la definición que tal estado requiere cuidado, supervisión y control para la protección de los  demás. 

Finalmente, en 1959, en una nueva versión de la Mental Health Act, se introduce el concepto  de  trastorno psicopático, lo que  es uno de  los orígenes  de  la confusión  terminológica posterior.

Evaluando los comportamientos de los psicópatas, tal vez el termino imbéciles o idiotas morales sea el más adecuado para calificarlos en todos los hitos de la historia.

La psicopatía ha sido diagnosticada como un trastorno de personalidad -los humanos encasillados en esta afección son definidos por la psiquiatría como enfermos mentales por sus acciones, por su idiosincrasia, por los enfoques y creencias que aplican en su desempeño cotidiano y en sus historias. (No han encontrado los estudiosos esta enfermedad en los cerebros físicos sino en la mente de los personajes que padecen este yugo).

Los psicópatas se disocian de los otros en sus relaciones: sus comportamientos son egoístas y parasitarios, lo que los marca como sujetos conflictivos y hostiles.

Los psicópatas no logran establecer empatía ni afecto sincero con los demás porque se consideran a sí mismos como superiores, como mejores, como pertenecientes a una jerarquía de mayor rango. Exigen el culto a su importancia personal y a sus planes y objetivos que esos otros deberán obedecer y ayudarles a realizar en su calidad de sirvientes. 

Los psicópatas carecen de los dones del amor, del respeto y de la compasión que les podrían guiar a la integración afectiva con los seres vivos de afuera. Ellos se incorporan  a esos colectivos solo para saquearlos y utilizarlos.    

Los psicópatas son impulsivos o hipócrita y astutamente contenidos. Habitualmente usan la máscara de la cordialidad y de la simpatía para mimetizarse con su entorno social; carecen de sentimientos de culpa y de honradez y se van volviendo expertos en la manipulación y la presunción de dignidad a medida que envejecen y envanecen en sus roles.

Se proclaman como autoridades, elegidas o usurpadoras, escalando sus cúspides con tretas, intimidación, homicidio. Se camuflan como lideres confiables en las altas posiciones de los imperios y los estados, de los ejércitos y las instituciones civiles, de los gobiernos y sus burocracias operadoras. Medran con sus mentalidades depredadoras y parasitarias, adulándole a otros virtudes imaginarias que esos ansían les sean reconocidas sin poseerlas y que los psicópatas les resaltan sin sustento que las avale.

Recopilando evidencias y revisando documentos, los historiadores rearman las biografías de estos personajes funestos que han asolado la Tierra a lo largo de los siglos. Los relatos de estos cronistas no retratan a individuos humanistas y bondadosos sino a crueles exterminadores empecinados en someter y aniquilar.  

Los psicópatas han plagado los imperios y las naciones: las organizaciones religiosas con sus dioses y sus doctrinas distintivas, los ejércitos con sus cultos y sus normas, las agrupaciones políticas y las mafias -se entronizaron en esos colectivos como jefes maquiavélicos y avasalladores. Todos estos personajes fueron imponiendo su grandiosidad exenta de grandeza y de legitimidad en sus escenarios de acción públicos y en los reducidos ámbitos domésticos donde sus allegados fungen como servidores y subsidiarios.

Todos estos psicópatas encumbrados rotulan a sus adversarios como enemigos y lanzan a sus ejecutores armados a combatir contra ellos. Mientras las batallas suceden, convierten a sus ejércitos y sus tropas en asesinos que obtendrán sus medallas de héroes ficticios o en difuntos que no verán sus medallas mortuorias de inmolados (las recibirán los sobrevivientes como preseas sin valor, vanos distintivos simbólicos a cambios de las vidas de quienes se ofrendaron a nombre de las causas de su señor de la guerra); otros volverán de los espacios de confrontación mutilados o lisiados, y tal vez sean premiados después con recompensas siempre exiguas e insuficientes.

La Providencia con sus instrumentos implacables -las enfermedades, la vejez, los eventos aniquiladores, las acciones de otros actores que se consideran justicieros- corta los hilos que mueven a estas marionetas del horror y acaba sus espectáculos macabros que dejan un inventario oneroso de maldad y desolación. (Esa providencia que se ufanaban de representar los priva de los finales felices y de la gloria que persiguieron morbosa y erráticamente).


Hugo Betancur (Colombia

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Según el modelo triárquico de Christopher J. Patrick, psicólogo de la Universidad de Minnesota,y sus colaboradores  (2009), la psicopatía se compone de tres rasgos principales: atrevimiento, desinhibición y mezquindad -aducen estos estudiosos que los psicópatas sienten menos miedo que el resto de personas, que tienen más dificultades para controlar sus impulsos y que su falta de empatía los lleva a utilizar a los demás en su beneficio.

Perfil psicológico de los psicópatas. Sus rasgos distintivos, según las clasificaciones realizadas por Cleckley y Hare:

1. Falta de empatía: incapacidad de comprender el estado mental de otras personas o de ponerse en su lugar. (activan una empatía selectiva y ficticia según su propósito de agradar o hechizar a otros). pero la “activan” a voluntad; esto explicaría tanto la frialdad como las habilidades sociales que los caracterizan.

Simon Baron-Cohen acuñó el  concepto de la “teoría de la mente” -afirmaba que los psicópatas adoptan una empatía cognitiva mas no emocional, y que no experimentan malestar ante el sufrimiento de los demás.

2. Egocentrismo y narcisismo: son incapaces de asumir enfoques mentales distintos a los suyos por su falta de empatía. Usualmente  los psicópatas son también narcisistas y tienden a suponer que son superiores a los demás y más importantes que ellos.

3. Encanto superficial

El perfil típico del psicópata es el de un personaje encantador y sociable, lo que es solo un papel de actor y no un atributo demostrable.

4. Pobreza emocional

La idiosincrasia de los psicópatas los restringe a disponer de emociones limitadas y teatrales -sus emociones positivas son escasas y sus emociones negativas son controladas o reprimidas tras un velo de calma artificioso y táctico.

Los psicópatas mienten con mucho aplomo y suficiencia.

La carencia de sinceridad es una característica de los psicópatas, lo que los lleva a construir una realidad aparente que muestran a los demás como una imagen de simpatía y cercanía afectuosa elaborada ilusoriamente.

Los psicópatas mienten episódicamente según sus planes y maquinaciones para proyectar una imagen agradable y conveniente -identifican las vulnerabilidades de los demás para elaborar farsas que ellos interpreten como coherentes y loables. 

Impulsados por sus ambiciosos y desbordados egos, los psicópatas tienden a actuar impetuosamente sin considerar las consecuencias de sus acciones, lo que les lleva a tomar decisiones precipitadas y adversas. Esta impulsividad está ligada a su irresponsabilidad -raramente asumen las consecuencias de sus actos, y  tendenciosamente culpan a los demás por sucesos e eventos dañinos que ellos mismos promueven

Esta irresponsabilidad es otro aspecto de su comportamiento impulsivo: desdeñan las leyes, los acuerdos y las convenciones sociales, son individuos que siembran caos y crisis desde las posiciones y cargos que ostentan.

Lo que más frustra y desata la violencia de los psicópatas es el fracaso de sus expectativas y tramas y la pérdida del control de las situaciones y de sus agentes subordinados. Los psicópatas mantienen una obsesión enfermiza por el dominio y el control y se tornan agresivos y destructivos cuando las circunstancias no favorecen sus intrigas.


Otro enfoques:

La psicopatía subclínica1 y la triada oscura de la personalidad:

https://www.behavioralpsycho.com/wp-content/uploads/2019/08/03.Halty_19-2oa-1.pdf

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