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domingo, 15 de febrero de 2026

LA MENTE, ¿ESTÁ EN EL CEREBRO?

                                                                             Cúpula de Basílica de San Pedro, interior. Fotografía por Diana Valderrama.  


LA MENTE, ¿ESTÁ EN EL CEREBRO?

 

HUGO BETANCUR

 

La mente humana ha sido tomada como sinónimo del cerebro humano. Todas las afirmaciones concluyentes corresponden a las ciencias organicistas o materialistas que describen el cerebro neuronal o cerebro físico como un inmenso depósito de psiquis, memoria, sentimientos, emociones y tendencias.

Bajo esa concepción netamente corpórea, el objetivo primordial de la llamada farmacoterapia en la psiquiatría moderna ha consistido en suprimir las manifestaciones de sus pacientes utilizando drogas que bloquean o inactivan áreas del cerebro. Los mecanismos de acción bioquímicos producidos por esas sustancias en el cuerpo tienen un efecto transitorio controlador útil; sin embargo, es algo así como amarrar o encerrar a una persona hostil para que no salga a desafiar a otros, armar broncas contra ellos y agredirlos (al aislarlo de los demás con medidas forzosas se le impide ejercer su violencia; -un efecto parecido producen los fármacos administrados, que pueden producir sopor en los pacientes o un embotamiento que los obliga a permanecer aplacados y quietos).

Queda faltando por resolver su situación perturbada y perturbadora accediendo a las causas y removiéndolas o resolviéndolas, lo que no hace la psiquiatría. La educación que reciben estos profesionales psiquiatras es que lo que diagnostican como enfermedad de la mente está en el cuerpo, y más concisamente en el cerebro neuronal. La existencia del alma en cada uno y de unos procesos psíquicos mentales no neuronales es considerada como una fantasía o una utopía por numerosos especialistas médicos. ¿Cómo explicar o compartir algo tan sutil y no ubicable en el cuerpo a las personas entrenadas académicamente que lo rechazan o que no tienen interés en aprender sobre ello?

Cuando los pacientes con perturbaciones mentales logran acceder a un estado hipnótico -si están en capacidad de seguir las instrucciones pertinentes de sus terapeutas y se acogen al propósito de la sesión-, entran en un trance o estado alterado de conciencia donde la racionalidad habitual queda relegada (esa racionalidad es un proceso de pensamiento que se nutre de lo que hay en la memoria física, en el cerebro neuronal). 

Bajo hipnosis, los pacientes pueden alcanzar una dimensión o escenario mental donde no parecen tener límites de tiempo ni de espacio para incursionar en sus pesquisas y donde "presencian" eventos vividos antes que relacionan con su padecimiento actual. (Esto no podemos explicarlo físicamente ni atribuirlo a procesos del cerebro: esa mente es un campo de expansión y conocimiento del alma -y esto no hace parte de las explicaciones orgánicas de la medicina, ni de las explicaciones psicológicas que se remontan al pasado de los pacientes desde su nacimiento en la identidad o personalidad que representan, es algo más profundo y complejo, es la misma dimensión que alcanzan los meditadores y que les permite disponer de una visión diferente a la visión y la percepción del cuerpo y que trasciende los sentidos.) 

Esa visión no es una fantasía porque hablamos de seres humanos vivos que acceden a la dimensión creativa de la mente -los terapeutas presenciamos con asombro sus reacciones emocionales mientras describen lo que visualizan en sus trances hipnóticos. Sus relatos durante la terapia son muy vívidos. Les pedimos que descubran "todo" lo que tenga relación con su padecimiento actual y los ponemos a dialogar con los personajes que aparecen en su visión. Dirigimos su sesión de hipnosis y le proponemos: “pregunta esto…, observa cómo los afectaste o cómo te afectaron, qué relación tiene lo que llega a tu mente con tu enfermedad o con la condición que padeces...” 

Hemos presenciado que nuestros pacientes “reviven” unas situaciones y eventos que posiblemente sucedieron durante un tiempo cronológico ya transcurrido, tal como lo  narra Brian Weiss* en sus libros (aunque era psiquiatra graduado, él supo aprender sobre esos fenómenos).

Todo lo que la humanidad ha vivido parece que siguiera presente en algún plano paralelo al que muchos pacientes en hipnosis acceden, lo que nos lleva a muchos a reflexionar sobre los nexos que tenemos con otras vidas y personalidades, aunque ya sus procesos de existencia hayan pasado, y aunque hubieran pertenecido a otras épocas.

La violencia ejercida y nuestras acciones o las acciones ajenas que afectaron las vidas de otros parece que hubieran quedado estancadas y grabadas en alguna dimensión como episodios que podrán absolver las generaciones que llegan después. Lo de sanar y perdonar o pedir perdón, y lo de reparar y resolver, aparecen como acciones pendientes que debemos hacer -removiendo, visualizando y presenciando esos episodios y relaciones cumplidas en un tiempo pasado, podemos emprender cambios de la información mental y disponernos a comprender lo sucedido si ese es nuestro propósito. Las heridas y daños que causamos o que nos causaron están vigentes en ese plano que la ciencia tradicional desconoce o niega y que ha vedado a la mente racional.

Nuestras mentes sobreviven a la disgregación del cuerpo cuando muere con el cerebro que lo animó -mueren el personaje y su ego y la mente se repliega a su .

Lo de que "todos somos uno" no es una fantasía de la llamada "nueva era", sino una realidad que trasciende las apariencias y que sobrepasa lo que intelectual o empíricamente  llamamos racional o lógico.

 

Hugo Betancur (Colombia)

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OBSERVACION:

El terapeuta con hipnosis  Aurelio Mejía* relata muchas de sus terapias y explicaciones en su libro “Vidas antes de la vida”. Sus conceptos y relatos en:

 

https://www.aureliomejia.com/

 

AURELIO MEJÍA MESA, colombiano, hipnoterapeuta y conferencista desde 1995. Podemos leer sobre su ejercicio en hipnosis clínica). Su página de Internet:

 

http://www.aureliomejia.com/

 

Su canal en youtube:

 

https://www.youtube.com/@AurelioMejia]

 

Haber participado en las experiencias de terapia con hipnosis es un soporte empírico útil para comprobar estas manifestaciones de la mente, que pertenecen a la dimensión del alma (y el alma es un concepto que no está contemplado como una asignatura o realidad a estudiar en las facultades de medicina).

Si leemos los relatos de Brian Weiss, de Aurelio Mejía, de Armando Scharovski, y de muchos otros terapeutas que utilizan la hipnosis como medio, podemos encontrar una unidad temática de experiencias que estos maestros tuvieron con sus pacientes en distintas partes del mundo y en distintas culturas. Todos los libros de esos autores que mencioné podemos descargarlos de Internet sin costo.

 

Curso Practico de Hipnosis y Regresiones a Vidas Pasadas. Armando M. Scharovsky .pdf (217 páginas), descargar sin costo desde:

 

https://docer.com.ar/doc/1evxv0

 

*El Dr. Brian Weiss, psiquiatra renombrado por la terapia de regresión, sostiene que la humanidad ha atrofiado su intuición, un sentido originalmente predominante, al priorizar excesivamente la lógica racional y el materialismo científico. Weiss sugiere que recuperar esta conexión intuitiva y espiritual es clave para entender la inmortalidad del alma y superar el miedo a la muerte.

El giro de un científico: A pesar de su formación rigurosa en Yale, Weiss transformó su perspectiva al tratar a una paciente, Catherine, cuyas fobias desaparecieron al explorar memorias de supuestas vidas pasadas bajo hipnosis.

Intuición vs. Lógica: Weiss argumenta que la sociedad moderna ha negado el conocimiento intuitivo, a pesar de que el estudio de la parapsicología y las experiencias fuera del cuerpo pueden aportar más comprensión sobre la existencia que la mera lógica lineal.

Mensaje de fondo: Sus investigaciones, plasmadas en "Muchas vidas, muchos maestros", proponen que entender la supervivencia del alma después de la muerte reduce la ansiedad y proporciona paz espiritual.

Weiss subraya que la resistencia a aceptar nuevas ideas (como la reencarnación) es histórica, similar a la negación inicial de los descubrimientos de Galileo.

 

 

Lo expuesto  arriba es una explicación abreviada. La mayor dificultad que tenemos para comprender esto y abrirnos a otras terapias es el poco o nulo conocimiento que la medicina occidental tiene de estos fenómenos y  la satanización y estigmatización que hacen contra quienes experimentan o investigan al respecto, todo debido al esquema seguido como una  medicina academicista, apegada a los dogmas y dependiente de las autoridades reconocidas. Sin embargo, uno de los principios de esta medicina es que  si hay curaciones o sanaciones efectivas con evidencia estadística numerosas, deben ser reconocidos como aceptables –esto ha sido llamado “medicina basada en la evidencia”.

A pesar del escepticismo particular de quien escribe esto y de su formación médica, el autor de este texto ha logrado entender también y aceptar estos fenómenos como algo posible y evidenciable.

 

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PACIENTE DE 43 AÑOS, 1 HIJA. DOCENTE. RESIDENTE EN YARUMAL.

"EN EL ULTIMO MES HE TENIDO INCONGRUENCIAS AL HABLAR, RESULTO HABLANDO COSAS INCOHERENTES NO RELACIONADAS CON EL TEMA O LAS CIRCUNSTANCIAS DEL MOMENTO. SE ME HAN ESTADO OLVIDANDO TAREAS O ACTIVIDADES QUE HAN SIDO HABITUALES".

"ESTOY EN TRATAMIENTO CON TOPIRAMATO 25 MG BID + ACETAMINOFEN-CAFEINA BID. + ESCITALOPRAM 20 MG OID".

NEUROCIRUGIA REALIZO INTERVENCION QUIRURGICA DE RETIRO DE DERIVACION VENTRICULO PERITONEAL EL 17/03/2025 POR ANOMALIAS DE REGISTRO DE PRESION ENDOCRANEANA EN 30 mm...

-EPICRISIS DE NEUROCIRUGÍA EN 19/03/2025:

"...NEUROCIRUGÍA ...ORDENA CAMBIO DE VÁLVULA. PACIENTE CON AP DE CHIARI EN EL AÑO 2019 EN LA CLÍNICA LEON XIII,  REQUIRIÓ VÁLVULA PROGRAMABLE EL MISMO AÑO POR HIDROCEFALIA E HIPERDRENAJE. ÚLTIMA MANIPULACIÓN DEL SISTEMA DE DRENAJE FUE REALIZADA EN CLÍNICA LEÓN XIII EN MAYO DE 2024, Y LA PRESIÓN FUE LLEVADA HASTA 200 MM H2O. PACIENTE REFIERE DOLOR EN TODO EL CUERPO DOLOR CERVICAL LATERAL DERECHO Y CEFALEA HEMICRANEANA DERECHA ALTERACIONES DE LA MEMORIA.

"ANTECEDENTES DE  MALFORMACIÓN DE ARNOLD CHIARI QUE REQUIERE DESCOMPRESIÓN DE AMÍGDALAS CEREBELOSAS Y POSTERIOR IMPLANTACIÓN DE VÁLVULA Y DERIVACIÓN VENTRÍCULO PERITONEAL ( POR HIDROCEFALIA COMO COMPLICACIÓN QUIRÚRGICA). 

"EN EL 2025, EL NEUROCIRUJANO RETIRO LA VALVULA PARA EVALUAR CÓMO RESPONDIA EL CEREBRO POR SI MISMO". "ANTES, ME CERRARON LA VÁLVULA DE HACKIM EL 17/05/2024 PORQUE ENCONTRARON LOS VENTRÍCULOS MUY DILATADOS Y NO ERA POSIBLE CALIBRARLA MÁS".

"ME HA VUELTO UN DOLOR DE CABEZA DEMASIADO FUERTE EN EL ÚLTIMO MES, CON MAREOS MUY FRECUENTES".

-TOMOGRAFÍA COMPUTADA DE CRANEO SIMPLE DE 23/03/2024:

Cambios postquirúrgicos con orificio de craneotomía frontal derecho para ingreso de catéter de derivación ventricular, con extremo distal proyectado en el tercer ventrículo, con sistema ventricular supratentorial colapsado con franca disminución en el tamaño de los ventrículos laterales, más evidente al lado derecho.

CONCLUSIÓN

"MARCADA DISMINUCIÓN DE VOLUMEN DE LOS VENTRÍCULOS LATERALES DE PREDOMINIO DERECHO, EN PROBABLE RELACIÓN CON "SLIT VENTRICULAR".

I.DX. SINDROME DE ARNOLD CHIARI. CEFALEA CRONICA -POSIBLE SECUELA DE SINDROME DE ARNOLD CHIARI Y DE INTERVENCIONES POR NEUROCIRUGIA. ORDENO TOMOGRAFIA CONTRASTADA DE CRANEO Y REMITO A NEUROCIRUGIA.

 

La historia de cada uno

 
                                                                                                                             Fotografia por Elízabeth Betancur.

LAS MENTES QUE APRENDEN Y PROGRESAN

-y las que rehúsan hacerlo.

(Los procesos de "adultecer" y "adulteser)


Hugo Betancur

 

Nuestro crecimiento es un proceso de maduración, de aprendizaje y de adaptación –la adaptación no es la incorporación a un nicho estático donde imitemos comportamientos sino la integración en nuestras relaciones con el entorno y con los seres vivos: nos planteamos cómo fluir inteligentemente en nuestros ambientes, qué podemos aportar, como conciliar nuestras diferencias y divergencias.

Adultecer podría ser también el proceso de asumirnos a nosotros mismos, y de adulteser, asumiendo virtudes o atributos positivos y optimistas –aceptación plena de nuestros destinos, de nuestras tareas y nuestros cambios solucionadores, de nuestros personajes a representar con sus complejidades sombrías y sus virtudes, de nuestras relaciones familiares, sociales y culturales en que desplegamos nuestros talentos, nuestra ignorancia y nuestros emprendimientos. Adultecer también nos confronta con la resolución de nuestras crisis, nuestros duelos y nuestras rupturas.

Si adultecemos llenándonos de asuntos pendientes y de tormentos que esperamos que otros atiendan o gestionen, nuestra perspectiva se torna pesimista -¿cuál es nuestro ánimo a medida que acumulamos tareas de nuestras mentes y cuál es nuestro ánimo cuando las resolvemos?  Hagamos una metáfora doméstica: imaginemos la cocina de nuestra casa atiborrada de trastos sucios que apilamos solo durante unos pocos días y nuestra flojera para lavarlos y recuperar el aspecto acogedor de esta sección del hogar -¿Cuál es nuestro ánimo antes y después de asear los utensilios y colocarlos en los estantes?

Adultecemos sanamente apropiándonos de la comprensión, de la tolerancia, de la paciencia, de la superación de nuestro traumas mentales –nuestros guiones de infelicidad y de “heridos” por otros que nos llevan a auto victimizarnos-, (seguramente fuimos mal tratados, desdeñados, marginados de alguna situación o privilegio, desqueridos porque otros no podían expresar sentimientos acogedores y protectores hacia nosotros, y todo esto ha ocurrido porque tanto ellos como nosotros obramos según las circunstancias de nuestras mentes y según las alternativas asequibles para cada uno.

Adultecer nos lleva al entendimiento de que muchos seres humanos que nos afectaron hostilmente seguían el impulso de su personalidad y de su ego y no el propósito de hacernos daño.

Probablemente al adultecer vayamos declinando, desemocionalizando nuestros apreciaciones sobre lo que otros hacen o dejan de hacer, perdiendo nuestras tendencias hacia la discordia y la grandiosidad, atenuando los inútiles dramas que representamos para medir fuerzas con aquellos que estigmatizamos como nuestros adversarios.

Tal vez en el empeño de preservar nuestra paz logremos identificar un patrón de comportamiento propio de muchos seres humanos: la mentalidad de depredadores que los arrastra a las conquistas y a la pretensión de someter y vencer a otros en una enfermiza obsesión de poderío: con esa ambición despliegan ataques y cavan trincheras para amenazar e intimidar -se vanaglorian de sus luchas externas,  de sus idiosincrasias egocentradas y de la información discordante de sus mentes, y se privan a sí mismos de las acciones y relaciones cordiales.

Desde niños elaboramos nuestras ideas sobre el mundo, sobre los otros, sobre nosotros mismos. Conformamos nuestro repertorio de creencias y nuestra filosofía particular de la vida y nos ubicamos en los espacios disponibles.

A medida que escalamos la categoría de adultos también vamos declinando, no volvemos más calmados, menos adictos a los sobresaltos emocionales y a las discrepancias -un poco más tolerantes o indiferentes-, vamos dejando las amarguras afuera como quien se refugia de la lluvia en su casa y mira desde su ventana como arrecia el ventarrón y como el agua se precipita contra las cosas y los transeúntes.

Solo dejan huellas los hechos, la semilla plantada y abonada, que se eleva hacia el cielo creciendo primero con un frágil tallito y después transformándose en un recio tronco de ramas gruesas cubiertas por un follaje espeso que alberga los frutos de su edad madura. Lo que no sucedió no deja evidencias o queda como una omisión que nos podrá afectar o favorecer según su trascendencia y nuestra participación.

 

Hugo Betancur (Colombia)

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miércoles, 11 de febrero de 2026

SUICIDIO. El ego acosa: "Mata al que sufre".

"Autorretrato como pintor", Vincent van Gogh (dic-feb 1888), Museo Van Gogh Ámsterdam (Fundación Vincent van Gogh)


SUICIDIO: “¡Mata al que sufre!”


Hugo Betancur

 

Las acciones y tentativas suicidas tienen unas circunstancias comunes: inestabilidad emocional, minusvalía de sí, sufrimiento que precipita a la desesperación, el brote incontenible de una percepción derrotista, la desconexión afectiva con el entorno. Asociamos el suicidio con trastornos mentales padecidos por quienes lo contemplan como una solución a sus males.

 Tal vez el propósito del suicida sea quitar la vida a un yo atormentado y desesperanzado -ese “yo” es una identidad que muchos seres humanos podemos asumir como quien somos o el que somos, y está fusionada habitualmente con el nombre con que nos bautizaron (nos requieren “¡identifíquese!, y respondemos “yo me llamo…”). Ese "yo" que nosotros y otros personificamos es un agregado de creencias, tradiciones, suposiciones, que exteriorizamos en actuaciones, gestos y palabras -un personaje social. El yo real tenemos que descubrirlo en la mente que se va revelando a sí misma trascendiendo los papeles y las apariencias y haciéndose consciente de sus dones y limitaciones y de la integración con los demás seres vivos. 

  Las declaraciones de los suicidas tienen una connotación amenazante de fuga del mundo y de atentado contra el cuerpo que lo habita con la frase “voy a matarme”. La consumación del suicidio consiste en ejercer la acción deliberada e intencional de matar a la persona que está en conflicto con la vida. Con la muerte del cuerpo muere el personaje que lo habitaba; sin embargo, la mente no muere porque su existencia está ligada al alma que la vivifica -según mi entendimiento, la mente no es el cerebro sino un halo de energía sutil que se integra al cuerpo físico desde el momento de la concepción. De acuerdo con esta idea, la mente neuronal y el  cuerpo son instrumentos orgánicos de expresión del ser.

 Me han enseñado que cada personaje en los escenarios en que actúa tiene dos facetas de su mente que coexisten y que alternan sus roles, el personaje y su ego -podemos compararlos con el sistema operativo de un computador y un "software" o programa accesorio que ejecuta tareas especificas, metafóricamente. Según los enfoques que alguna de estas dos partes apliquen, y dependiendo de cual de las dos predomina, cada vida tendrá bienestar o malestar, beneficios o perjuicios. 

Habitualmente, cuando el ego domina la actuación, las relaciones se tornan discordantes, hostiles, desapacibles, abrumadas por el ataque o la defensa. Y en esas situaciones extremas en que la adversidad o la incertidumbre agobian al personaje, el ego elabora su mandato destructivo con que acosa a la mente: “Mata al que sufre”, lo que provoca la ejecución del suicidio como un escape al sufrimiento elaborado -la muerte del personaje es simultáneamente  la muerte del ego que lo fustiga. (También cuando los personajes padecen situaciones de fracaso o frustración que atribuyen a las acciones de otros, el ego acosa la mente de quienes se sienten oprimidos: “Mata al que te hace sufrir”, lo que sería la práctica  de una venganza si el homicidio es llevado a cabo).

 Esas “soluciones” drásticas dictadas por el ego no son amables: carecen de justicia y sensatez y desencadenan duelos y distorsiones de la comunicación y las relaciones.

 La mayoría de las religiones  reconocen dos principios de vida: el alma, inorgánica e inmortal, inasible y sublime -que ha sido y es antes, durante y después del nacimiento y existencia de los cuerpos físicos, y el cuerpo, perecedero, temporal, vulnerable. Las almas son la creación eterna de Dios, la expansión de su plenitud y autonomía.

 El mundo de conflicto, miedo, culpa y falta de compleción es el ámbito del ego, que nos incita a luchar y competir contra otros, a juzgar según creencias e intereses. El ego que impone sus dictados nos induce a creer en la importancia personal y en el éxito -deberemos alcanzar todo lo que ambicionamos o proyectamos-, y nos sentencia al fracaso y a la depresión si no logramos realizar nuestros planes.

 El ego nos torna rígidos y demandantes, empeñados en convencer a otros de nuestras razones y valores existenciales.  

 Cuando sentimos frustración y conflictos, el ego nos persuade que otros debieron proveer nuestra satisfacción y que son culpables cuando no lo hacen: la vida deberá someterse a sus requisitos y la función que asigna a los demás es brindarnos obediencia y propiciar nuestra felicidad -el ego nos lleva a concluir que la indulgencia es debilidad y  que podemos aplazar los cambios y aprendizajes imperativos en espera de que las acciones de esos otros con quienes nos relacionamos los hagan innecesarios.

 Desde la visión del ego, la felicidad vendrá de afuera y debemos “buscarla” en los escenarios exteriores a nuestras mentes.

 Sometidos al ego, interpretamos papeles -usamos la vestimenta de las ovejas y aparentamos su mansedumbre para seducir, o usamos la vestimenta del lobo para intimidar, someter o manipular. Si esas representaciones son disociadoras y nos alejan de nuestra paz, eso significa que el ego ha tomado el mando y que la personalidad en evolución que vinimos a asumir ha sido desplazada -nos desempeñamos entonces en los dramas de las imágenes y de las máscaras sociales y nos distanciamos de nuestro ser real.

 Esto de la suplantación que el ego hace  de la personalidad que nos compete desplegar, es parecido a permitir que el mayordomo decida por el amo, o que lo haga el copiloto por el piloto, o que el huésped de la  casa acalle al dueño. Significa que el ego que se manifiesta desde los primeros meses de vida impere sobre la mente del personaje que ha nacido para evolucionar su destino -los caprichos y las pretensiones del ego le impedirán al ego y a la mente que lo acoge  madurar y congraciarse cooperadoramente con otros y  llevaran a los dos al desastre y a la separación.

 Los problemas surgidos de la mente, precipitados por un ego desbordado deben ser resueltos en la mente. Cada planta debe crecer, verdecer, florecer -y dar sus frutos si posee esa utilidad-, y la mente y el ego deben cumplir esos procesos también.

 El ego, ese huésped que la mente aloja desde la niñez de ambos, debe contribuir a la armonía de su anfitrión y no a causarle desajustes ni tristeza.

 El egocentrismo es una tiranía y los tiranos son depredadores, no amigos y dispensadores de bienestar. Los tiranos tienen mentes de titiriteros, obsesionados en manejar a los demás como súbditos de sus tramas.

 

Hugo Betancur (Colombia)

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SUICIDIO. La palabra Suicidio proviene de dos términos del latín: suicidium,  formado de Sui (de sí, a sí) y Cidium (acto de matar, del verbo caedere = cortar y matar), 1*.Diccionario de la lengua española.

SUICIDARSE. Quitarse voluntariamente la vida. Sinónimo: inmolarse. 2**

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