Vistas de página en total

domingo, 17 de mayo de 2026

Ahora te quiero mucho, pero después tal vez no te quiera.

 
                                                                        Bansky-Ámsterdam, Holanda Septentrional.

“Te quiero mucho”; “ya no te quiero”.

 

Hugo Betancur

 

El entramado en las relaciones humanas empieza con un acercamiento que hacemos a otro u otros con algún propósito circunstancial, que ellos pueden atender propiciando que la trama vaya ocurriendo en los escenarios y que la urdimbre prospere en el tiempo, o que ellos pueden desatender frustrando nuestros planes.

 

Interpreto la existencia de cada uno como la experimentación progresiva de relaciones, de tareas por hacer, de dificultades, de conflictos y crisis por resolver.

  

Nuestras existencias suceden sometidas a contrastes y altibajos que son imprevisibles y que vamos avizorando y afrontando a medida que avanzamos. Los paisajes que divisamos son cambiantes -aparece un sol abrazador en el cielo y después una lluvia copiosa; al calor y resequedad del verano lo sigue un invierno lluvioso y frio que impregna de humedad los entornos naturales y las cosas.

 

Asumo que el destino de cada uno tiene tres condiciones: obligatorio, inevitable e intransferible; y que la vida tiene dos preceptos perentorios: la impermanencia y la incertidumbre. Considero que ese destino, el particular y el colectivo, tiene requisitos y acciones por cumplir que se van manifestando según corresponda para que nuestras historias pasen.

 

Todos los hechos y relaciones tienen su justo momento y pertinencia; aunque interpretemos los eventos como desventajosos y caóticos para nosotros, nos es imposible deshacerlos y recomponerlos según nuestra conveniencia y esperanzas.

 

Asumimos nuestras vivencias con el cúmulo de acciones cumplidas o incumplidas, con los cambios y aprendizajes realizados o postergados, con los inventarios de bienes y desastres que hacemos desmenuzando en nuestras mentes los episodios del pasado.

 

Psicológicamente enfocamos nuestra atención en otros seres humanos que nos parecen atractivos físicamente y nos guiamos por nuestros sentidos para imaginar una relación de pareja promisoria y placentera que podamos establecer con ellos -talvez ansiamos acceder a un acompañamiento que nos falta; quizá pretendamos conformar un nexo afectivo que ahuyente nuestra soledad o nuestra marginación, o fantaseamos asociarnos con alguien que nos reconozca y nos valide (porque nos consideramos incompletos y conjeturamos que otro u otros deberán complementarnos).

 

Proponemos en ese preludio del encuentro alguna de dos alternativas posibles: un vínculo afectivo con premisas de empatía reflexiva y bien intencionadas que los relacionados podamos experimentar sin ataduras; o nos ubicamos en un extremo hostil desde donde desplegamos engañosas tácticas de manipulación adulando a la otra parte o asediándola -con las palabras tratamos de envolverla con nuestra charla intencionada (como los pescadores de rio, lanzamos la atarraya para encerrar a nuestra presa y atraparla, o como  los entomólogos rodeamos a las mariposas con las bolsas livianas de malla fina para cazarlas y hacernos dueños de sus coloridos y leves cuerpos). Sin embargo, si ese otro u otra a quien abordamos logra observarnos con plena atención, podría descubrir la disonancia que hay entre nuestras palabras y nuestros gestos y ademanes no verbales -la incongruencia entre la voz que dice y las acciones       y pantomimas que contradicen.

 

Probablemente hayamos vivido situaciones alargadas en el tiempo en que otros seres humanos hayan sido  sujetos dueños de sí a quienes nos acercamos con expectativas  sanas y libres -tal vez hayamos pretendido instituir algún vínculo amistoso, o una comunicación enlazada con nuestras aficiones o nuestras pesquisas intelectuales, o quizá solo queríamos dialogar sobre nuestros oficios y acciones del momento; (o por contraste, cualquiera intentó montar  algún guion psicológico equívoco, con sus intenciones truculentas, ambicionando conseguir un nexo de emparejamiento obsesivo y gradual donde los deseos y las ideas de romance definieron al otro como un objeto de conquista y apropiación).

  

Nuestra condición humana está determinando continuamente nuestros intereses y perspectivas o nuestros planes -lo que somos, las circunstancias de nuestras mentes, motivan lo que hacemos, por lo que deducimos que nuestros actos no son accidentales ni espontáneos sino guiados por nuestros propósitos y nuestra idiosincrasia.

 

Nuestros planes de relacionarnos con otros sinceramente, honradamente, requieren que seamos francos expresando nuestras intenciones y expectativas hacia ellos y que acatemos como esencial la libertad de elección y de acción de cada uno.

 

Toda relación que iniciamos con tretas o fingimiento está contaminada por nuestros egos y sus ambiciones y esos “te quiero” que empezamos a manifestar reiteradamente solo significan “me siento complacido y retribuido por lo que me das a cambio de mis representaciones amañadas” -esas relaciones cordiales y generosas que fingimos son solo una trampa que tendemos y que va haciéndose una trama tormentosa de conflictos y des-engaños.

 

La disolución de esos dramas en que la frase repetida “te quiero mucho” era desvirtuada por los hechos reales de quien la enunciaba nos lleva a los limites psicológicos en que la liberación propia se hace imperativa. Alguno de los protagonista de esas historias de desamor -o los dos- deberá declarar “ya no te quiero”, para cerrar el ciclo de esa fallida vinculación -como en las telenovelas o en las temporadas seriales de las pantallas planas, la separación y las crisis son la culminación del argumento escenificado por los actores (los emotivos y ruidosos “te quiero mucho” son reemplazados por la frase tristona o resignada o claudicante “ya no te quiero” en que la cantidad afectiva declamada es sustituida por la  precariedad, la carencia y la insuficiencia.

 

Las mentes oprimidas deberán por fin liberarse de su yugo y la ilusión será deshecha cuando los desastres experimentados revelen su entramado.

 

Hugo Betancur (Colombia)

___________________________________________________

 

   Otras  ideas  de  vida  en:   


https://ideas-de-vida.blogspot.com/


 

https://pazenlasmentes.blogspot.com/


 

                  Este   blog:             

  

https://hugobetancur.blogspot.com/


No hay comentarios: