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lunes, 15 de junio de 2026

Guiones de infelicidad

Parte  de Monumento a la raza antioqueña-Escultura de Rodrigo Arenas Betancur. Medellín, Colombia.


GUIONES DE INFELICIDAD: 

culpas, victimización, miedos.

 

Hugo Betancur

 

Nuestros estados de infelicidad nos advierten que no estamos haciendo los cambios y los aprendizajes imprescindibles para instaurar nuestra libertad mental -de los yugos del pasado atravesado y de las ambiciones y temores del futuro inescrutable.

 

Tres suposiciones ilusorias de nuestras mentes nos llevan a las crisis y a los conflictos contra otros seres humanos y contra nosotros mismos: las culpas que provienen de nuestros juicios sobre nuestros actos y los de otros, la victimización con que nos excusamos de asumir nuestras responsabilidades “porque son otros quienes nos  han causado daños y heridas psicológicas” mientras nosotros nos declaramos inocentes, y el miedo con que renunciamos a nuestra capacidad de resolver nuestras dificultades y aprendizajes.


Cuando elegimos culparnos o culpar a otros, victimizarnos o victimizar a otros, o entregarnos a nuestros miedos, estamos rechazando nuestro poder y nuestra autonomía para liberar y sanar nuestras mentes.

 

Para justificar y defender nuestros miedos y nuestros juicios sobre culpas y victimización creamos argumentaciones rígidas que figurativamente adquieren dimensiones de murallas que nos aíslan y nos impiden armonizar y comprender nuestros procesos mentales y los de otros.

 

Nuestros hábitos de juzgar y victimizar se tornan recurrentes porque nuestros egos desenfrenados los imponen a nuestras mentes y a los demás. Creemos que nuestros juicios son razonables y ciertos y los emitimos como jueces fanáticos e incontrovertibles; sin embargo, carecemos de un conocimiento pleno de lo que impulsó a otros a comportarse o actuar a su modo, según sus creencias y sus motivos, por lo que nuestras opiniones nos llevan más a los conflictos y las pugnas que a la comprensión que descubre causas y que aplaca nuestras mentes.

 

Los computadores -o las computadoras- tienen dos recursos informáticos que los dinamizan: actualización y papelera. Los programas que afectan la eficiencia del sistema instalado debemos reemplazarlos por otros más funcionales o desecharlos

 

.

 

El sistema de cada uno de nosotros es nuestra mente y el ego es un software o programa accesorio que debe funcionar hasta donde lo permitamos, favoreciendo nuestros aprendizajes y relaciones y advirtiéndonos sobre los cambios que debemos hacer -si ese ego no es contenido y amaestrado causa trastornos graves en nuestras vidas.

 

Las plantas vegetales brotan desde sus semillas y sus raíces y van cambiando a medida que crecen. A lo largo de sus vidas se desprenden de sus hojas marchitas y reverdecen -muchas fructifican. Todas cambian y se fortalecen trascendiendo los retos de sus ciclos vitales.

 

Nosotros evolucionamos y transformamos nuestras vidas y nuestro árbol familiar con nuestros aprendizajes y nuestros cambios. La vida es movimiento y acción para resolver y progresar. El pasado es el reto cumplido.

 

La metáfora del vaso medio lleno o medio vacío alude a lo que puede contener un recipiente. Podemos hacer otra metáfora sobre lo que pueden contener nuestras mentes y qué utilidad pueda tener: si es un archivo de conocimientos, creencias y conceptos provechoso que nos granjean bienestar y tranquilidad al aplicarlos, o si es un archivo de conocimientos, creencias y conceptos pesados que nos precipita al caos y al malestar.

Cuando vemos la vida como un hermoso y floreciente jardín, estamos eligiendo la vivacidad de nuestro ser. Cuando vemos nuestras vidas como una tragedia, es posible que estemos eligiendo la psicología oscura de nuestros egos.

Nuestros sentimientos son estados o disposiciones de nuestras mentes y las emociones son nuestras reacciones o respuestas a lo que percibimos*.

Nuestras mentes albergan sentimientos que brotan en nuestras relaciones y actuaciones: unos que nos acercan -euforia, admiración, afecto, optimismo, gratitud, satisfacción, agrado-, y otros que nos distancian -aversión, odio, rabia, tristeza, indignación, impaciencia, envidia, venganza, celos.

Debutamos a diario con nuestras idiosincrasias en un mundo incierto e imprevisible. Cada uno de nosotros definimos el sentido y los valores que podrán guiarnos en la realización de nuestros destinos.

       Hugo Betancur (Colombia)


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*[En muchas ocasiones, los sentimientos y las emociones se confunden o se tornan contradictorias. Las emociones tienen una gama tan variada y extensa como los colores, y podemos distinguirlas desde la más oscura hasta la más esplendorosa.

Algunas corrientes psicológicas clasifican actitudes o reacciones o interpretaciones humanas representativas como emociones básicas o emociones complejas.

Las emociones básicas podrán ser: alegría, tristeza, ira y miedo.

Las emociones complejas podrán ser positivas o negativas según los efectos que nos causan. Las positivas serían: satisfacción, entusiasmo, admiración, compasión, tranquilidad. Las negativas serían: culpa, vergüenza, orgullo, arrepentimiento, indignación, frustración, aburrimiento, decepción, abandono, soledad, confusión, conmoción, agobio, preocupación, celos, resentimiento, dolor, odio, decepción, desesperación…].

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domingo, 7 de junio de 2026

El destino que simplemente sucede.



EL DESTINO QUE SIMPLEMENTE SUCEDE

Hugo Betancur

 

[Encuentro con Ensí, una pitonisa del presente].

 

Este relato ocurre un domingo, después del mediodía. Me he recostado en una silla mecedora del patio de la casa y he entrado en un estado de sueño profundo. Súbitamente me encuentro caminando en un día soleado por una calle de un pueblo pequeño, empedrada y estrecha, con casas de tapia a cada lado, de una sola planta, uniformes y parecidas, con paredes pintadas con cal blanca, con ventanas y puertas de madera entornadas y techos bajos con tejas de barro.

 

Una de las casas destacaba por un portón enorme de madera que tenía la pirografía de un árbol de ramas profusas y raíces abundantes, con figuras de pájaros revoloteando alrededor; en la mitad del follaje aparecía un nombre en relieve, elaborado en hierro forjado: ENSÍ PITONISA, las dos palabras separadas por una línea ondulada horizontal, con una leyenda debajo “Leemos el presente”. Miré hacia adentro y vi una mujer de estatura mediana de bata color violeta, de piel clara y cabello negro que franqueó la puerta y me invitó a entrar haciendo un ademán hospitalario.

 

-¡Te esperaba -dijo, mientras me observaba con rostro afable!

 

-¡Muchas gracias!-respondí. Ni siquiera yo sabía que vendría, ni que te encontraría.

 

-Cada uno hace lo que le corresponde -replicó. Nadie sabe del futuro.

 

- ¿Qué significa el grabado de la puerta? -pregunté.

 

-Es el árbol de la vida, creciendo hacia el cielo y hacia la tierra, con los pájaros en vuelo celebrando su existencia.

 

La seguí hasta un patio lleno de materas sembradas con plantas de jardín coloridas y exuberantes; me señalo una silla junto a una mesa redonda de madera.

 

-¡Siéntate!¡Serviré un café!

 

Observé el interior, las paredes despejadas, sin decorados alusivos a su oficio, la casa casi vacía como la de quien apenas empieza a ocupar sus estancias.

 

Trajo dos pocillos grandes con café humeante y se sentó enfrente, del otro lado de la mesa. Me miró con simpatía, como si fuera un viejo amigo, sonriendo como si presenciara una situación divertida.

 

-Los tiempos de la vida convergen en el presente; sabemos algo del pasado porque recordamos vagamente lo que ha sucedido o porque nos han contado algunas historias, pero avanzamos torpemente, como un viajero en la noche oscura y lluviosa; improvisamos nuestros itinerarios y nuestras acciones porque nuestras mentes tienen una escasa consciencia de lo que somos y de las tareas por hacer -me dijo calmadamente, sin enfatizar las palabras, sin cambiar su expresión a rasgos severos o tajantes.

 

-El futuro solo existe en nuestra imaginación, es un panorama vedado; el presente es nuestro escenario de acción y relación con el ambiente y con los demás seres vivos; el destino de cada a uno simplemente ocurre, obligatorio, inevitable, intransferible; la vida va pasando, con sus atributos de impermanencia e incertidumbre; representamos nuestros personajes y nuestras historias de paso, transitoriamente reales como el viento que roza nuestros cuerpos, como la tormenta ruidosa y devastadora, como la risa y la tristeza que revelan nuestras emociones de cada momento.

 

-Llegas aquí para escuchar mi mensaje; como dice la frase del portón, “leemos el presente”.

 

 -Las puertas del pasado permanecen abiertas: puedes entrar allí con una mente agradecida y festiva a reavivar los episodios gratos y las relaciones amables de tu historia y de la de aquellos que compartieron contigo esos escenarios. También puedes entrar con una mente beligerante y quejosa a reanimar los recuerdos amargos, las relaciones tortuosas, las culpas que ideaste, las situaciones que te causaron sufrimiento y malestar porque no lograste transigir, conciliar y resolver los conflictos eventuales de tu destino. 

 

También las puertas del presente están abiertas y sus espacios son recorridos por seres vivos que realizan sus actos y acumulan sus vivencias, cumpliendo sus relaciones y las tareas de sus existencias.

 

-Las puertas del porvenir no han sido abiertas: no vayas allí porque las circunstancias que puedes cambiar de tu existencia solo ocurren en el presente. Trata de vivir tan tranquilo como un gato que duerme relajado en el ambiente acogedor de su morada.

 

-Solamente los santos y los místicos pueden avizorar el porvenir porque sus mentes han aplacado sus egos y porque contemplan los prodigios de la creación con amor y gratitud.

 

-Si tuviera la capacidad de adivinar tu futuro, todo lo que pudiera contarte solo te causaría confusión y tu actitud sería de incredulidad y desasosiego.

 

-Cada uno ve el mundo según su disposición a descubrir la realidad y según los contenidos de su mente; una muchedumbre de seres humanos tiene mentes gregarias debido a su ignorancia y a su reticencia a aprender y a cambiar sus creencias, lo que los lleva a seguir a lideres ególatras y ambiciosos que desvalidan sus vidas y su progreso y los precipitan a la servidumbre y la pobreza.

 

Escuche a la pitonisa con gran atención, siguiendo con respeto y avidez las enseñanzas de su mente sabia y de su privilegiada filosofía.

 

Ensí, la pitonisa, dio fin a sus reflexiones agregando: 

 

-Volveremos a vernos algún día en el presente. Recuerda que las fantasías y las realidades van perdiendo vigencia: se tornan precarias, inestables, inconsistentes. Preserva tu paz; acoge las intenciones y acciones enfocadas a los cambios y aprendizajes de tu mente, con una disposición constante a comprender. Recuerda que todos los actos humanos tienen sus causas y sus consecuencias: cada uno afronta su sufrimiento y tiene las opciones de resolverlo y liberarlo o de mantenerlo y acrecentarlo a medida que se va acortando el tiempo de su existencia.

 

  Me acompaño afuera de su vivienda y caminamos por la calle estrecha hasta una amplia plaza; allí me despidió con un abrazo afectuoso, con la calidez de una amiga que hubiera compartido conmigo episodios memorables del breve y brumoso pasado y que se regocijaba, como yo, de este privilegiado encuentro.

 

Hugo Betancur (Colombia).

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sábado, 6 de junio de 2026

Las parejas dóciles



LAS PAREJAS DÓCILES

Hugo Betancur


“Nunca es suficiente para mí,

porque siempre quiero más de ti”. *

 

Para que sean licitas, las relaciones conyugales deben ser establecidas acatando la libertad de los aparejados: ninguno de los dos asume el rol de sirviente y ninguno de los dos se constituye en autoridad -la servidumbre y la obediencia deben ser excluidas de este vínculo afectivo.


Muchas relaciones llamadas de pareja empiezan como un proyecto particular, como un incidente de atracción, o deseo, o anhelo, de uno de los concurrentes quien expresa sus expectativas y sus halagos mientras va tanteando como el otro o la otra reacciona ante sus avances; son comunes las estrategias de actuación  que despliega, cautelosa o abiertamente, mientras sopesa las respuestas a sus acciones; a medida que corre el tiempo, expone sus consideraciones que parecen más frases  elaboradas de asedio que propuestas espontaneas de afecto. Cuando el nexo planeado ocurre, el desequilibrio se hace manifiesto y alguno de los dos resulta imponiendo y estableciendo pautas, lo que hace la relación despareja y disonante.


Sin embargo, en muchas ocasiones los hechos tienen una sucesión diferente y las relaciones empiezan y avanzan fluidas, serias, ecuánimes, confiables y gratas -en esta asociación son dos que se hacen uno conservando su libertad y su integridad.


Una relación de pareja establecida sobre bases de respeto, de cordialidad, de sinceridad, constituye un vínculo sano y protector -los egos tiránicos y condicionantes no imperan en esta historia.


El ego precario del niño expresa “te quiero por lo que me das”. El ego del adulto, si ha madurado, expresa “te quiero por lo que eres y valido tu existencia”. (El ego inmaduro del adulto expresa “te quiero por lo que me das”).


El ego de cada uno debe crecer y madurar siguiendo la orientación de la personalidad, que es quien debe regir la historia corriente y quien también debe crecer y madurar al unísono.


El ego es un asistente de la personalidad que debe acogerse a sus designios y subordinarse a sus decisiones. Jerárquicamente, el personaje es el amo y el ego su servidor.


Si el ego conserva los ímpetus del niño caprichoso, demandante, impulsivo, arrastrara al personaje que lo anima a los conflictos, a la confrontación, al malestar. Un ego desbordado y ávido de satisfacciones atrae desastres y caos.


Un ego sano madura progresivamente y procura relaciones de bienestar y empatía con los demás. Un ego enfermo se manifiesta autoritario, maquinador, disociador, quejoso e inconforme.


Buscar y encontrar pareja son objetivos proyectados por los seres humanos desde la más temprana edad.


Esa pareja ansiada deberá cumplir unos requisitos, y a su vez podrá reclamar unas condiciones ventajosas compensatorias de quien la elija, y los dos podrán establecer propósitos convergentes o divergentes -la experimentación del breve placer de los cuerpos, la cohabitación y convivencia doméstica, los enlaces románticos fantasiosos, la supervivencia asociando los recursos materiales, las ofertas afectivas que enmascaran intereses  de apropiación o de conquista o de provisión que el otro o la otra no deben descubrir para que la farsa sea rendidora.


La formalización de las relaciones de pareja es protocolizada en una ceremonia de la religión o de la iglesia de los contrayentes o en juzgados o notarías del país nativo. Arranca con una celebración fastuosa -que si no cumple los requisitos básicos de alguno de  los protagonistas le dejará un rezago de frustración-, y será escenificada en algún lugar decorado: los debutantes posan ante los invitados, exhiben las argollas que sellan su yugo, muestran sus expresiones de complacencia, o de triunfo, o de resignación, y hacen sus papeles tan dramáticos y deslumbrantes como la ocasión lo posibilite (muchos de estos espectáculos pierden su relumbre después cuando la pareja va notando que el amor, la joya de esta fábula, no ha brillado en este encuentro, que se va deshaciendo como la niebla de la madrugada cuando los rayos del sol irrumpen sobre el paisaje).


La vida que sucede en las líneas extendidas del tiempo va develando la realidad de los propósitos y acciones de las parejas, el amor que une y acerca o el desamor que separa y desencanta.


A veces nos damos cuenta que uno de los conyugues es quien precipita o promueve algún enlace apresurado e incierto mientras el otro simplemente accede o se acomoda (en estas ocasiones falta un propósito reciproco y ese cambio de estado civil parece impuesto por quien lidera la trama y promueve sus intereses).


Las relaciones donde prima la libertad de los conyugues son acogedoras y propiciadoras de bienestar y optimismo.


Hugo Betancur (Colombia)

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*El tema "Nunca es suficiente" fue escrito por la cantautora mexicana Natalia Lafourcade, junto con su amiga María Daniela Azpiazu (vocalista de María Daniela y su Sonido Lasser) y Anthony López. La canción fue lanzada en 2015 en su álbum Hasta la raíz.

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